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Consigue Tus Propias Semillas de Marihuana

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Conseguir tus semillas de marihuana

Llegado a este punto, tu proyecto de cultivo se ha centrado de manera exclusiva en el cumplimiento de las necesidades prácticas que asegurarán la supervivencia de tus plantas: paciencia, habilidad y un poco de suerte. Debes haber pasado las últimas seis a ocho semanas mirando a las pequeñas semillas crecer desde que eran unos plantones aparentemente delicados hasta convertirse en unas  frondosas y prósperas plantas de marihuana. En el momento en que tu cultivo está floreciendo es la hora de centrar la atención en el futuro. Mantener el jardín, decidir cuando cosechar e incluso planear la cosecha del siguiente año son todo cuestiones que se ven afectadas de manera directa por el género individual de cada planta.

 

A medida que tu planta madura (y te acercas cada vez más a  esa satisfactoria primera calada de la más deliciosa, casera, y mimada hierba que nunca antes has fumado) empezarás a notar cambios en la producción del follaje y que se desarrollan apéndices. Los apéndices son pequeños bultos que aparecerán en la unión donde los tallos de las hojas se conectan con los troncos de la planta. Ciertas plantas crecerán más altas y delgadas mientras otras permanecerán pequeñas pero frondosas. Estos cambios son el resultado directo de que la planta ha alcanzado un nuevo nivel de crecimiento en el que son sexualmente maduras. Una vez que las plantas empiezan a mostrar signos de su género, podrás identificar que plantas son más potentes o cuales de ellas querrás reproducir para seguir fumando a lo largo del año.

 

 

Determinando el sexo de tu planta

El cannabis como la mayoría de las plantas es fotosensible, creciendo de forma distinta en respuesta a la prolongación y a la reducción de los días de verano. Cuando en el cambio de las estaciones se produce un descenso de la luz solar por debajo de las 18 horas se desencadena en las plantas su entrada en la fase de floración (también conocida como la etapa en la que produce los frutos). Las plantas de marihuana macho reaccionan primero y de forma más rápida, produciendo "falsos" cogollos con pequeñas flores blanquiverdes con forma de huevo que emiten de forma visible una nube de polen cuando se agitan.

 

 

Las plantas hembra siguen de cerca a las plantas macho con unas dos semanas para termianr mostrando su género al desarrollar un bulto en el extremo de la parte superior de cada rama que se asemeja a un pequeño cactus con pelo blanquecino. En otro mes estos "bebés" cogollo habrán adquirido una masa considerable, su exterior será pegajoso por la resina, y desprenderán fuertes olores que pueden ir (suponiendo que las semillas fueron escogidas de maría "comercial") desde un olor como a maría hasta un olor dulce, incluso agradable de frutas recién partida.

 

 

Antes de la disminución de la intensidad de la luz del sol, las plantas de cannabis revelarán abiertamente su género. Una buena regla de oro es prever que las plantas más altas suelen ser machos. Los cultivadores principiantes de maría generalmente encuentran que esa revelación suele ser deprimente pero los machos han evolucionado para crecer de forma más rápido, más alto y madurar antes que las hembras. Al elevarse por encima de las hembras, las flores macho pueden soltar el polen sobre los cogollos hembra y los diminutos gránulos viajarán más lejos con la brisa.

Las plantas macho mueren de forma más rápida, algunas veces antes de las primeras heladas y hasta que lo hacen las flores que producen pueden ser cortadas, secadas y fumadas (o ingerirse) para producir un colocón tan cercano como el que se puede lograr por fumarse un cogollo. La fase de floración de una planta macho puede prolongarse mediante el corte de varios centímetros de los extremos superiores de las ramas, dejando algunos tallos que estén floreciendo para florecer en mas "cogollos macho" que puedan ser cosechados y fumados.

 

 

¿Semillas sí o no?

Como la existencia de géneros implica, las plantas de marihuana en la naturaleza se reproducen cuando el polen de la planta macho fecunda las flores hembra produciendo de esta forma la siguiente generación de semillas. Como cultivador tienes que decidir si quieres que algunas de tus plantas desarrollen semillas o si quieres mantener el cultivo sin fecundar  de forma que tus plantas permanezcan inalteradas por los cambios químicos causados por la reproducción. Las semillas pueden ser un asunto complicado para quienes cultivan en casa. Definitivamente, es una ventaja tener tu propio almacén con semillas para hacer el cultivo del año siguiente pero la reproducción puede tener efectos adversos sobre varias características de la planta hembra.

Tan pronto como la planta hembra es fecundada, la producción de resina (la cual contiene concentraciones importantes de THC) empieza a disminuir pues la planta se centra en la producción de semillas. Por el contrario, el "cogollo" de una flor hembra no fecundada es la parte más potente de cualquier planta de marihuana. Incluso más importante, una planta hembra puede permanecer en la fase de "floración" entre 6 y 10 semanas mientras no ocurra la fecundación. Esta fase de no fecundación da como resultado el crecimiento de numerosos cogollos por toda la planta hembra que esté sana. Muchas leyendas urbanas rodean el tópico de la sinsemilla "ganja". Los cogollos sin semilla son más fáciles de tratar pues no requieren retirar minuciosamente las semillas de horrible sabor  que pueden enrollarse en un porro o  al rellenar un recipiente. A los cultivadores de marihuana ilegales les encantan las semillas pues añaden peso. Después de eso, como la maría hace su propio camino en el proceso de marketing, el efecto del valor  sustraído de las semillas en beneficio se transfiere al comprador final, el usuario,  quien paga por semillas de maría que no puede fumar. Si prefieres la comodidad de las semillas ganjano, sólo pela el cogollo desde su tallo e introdúcelo en un papel o un bol. En ese momento querrás arrancar todas las plantas macho tan pronto empiecen a florecer los cogollos en la parte superior y en los extremos de sus ramas. Idealmente, esto se realizará antes de que aparezcan las primeras flores cargadas con polen.

 

 

Los machos son siempre los primeros en revelar su género, al principio con pequeños cogollos en los extremos de sus ramas y en la parte superior de la planta haciendo que se pueda confundir con los cogollos femeninos que son los mejores en términos de potencia, fragancia y sabor. Hace falta un ojo entrenado para extraer con certeza las plantas sanas grandes macho al primer síntoma de un cogollo; no puede haber mayor error que matar una planta hembra de un metro veinte que podría potencialmente producir 57 gramos de encantadores cogollos. Y como las plantas macho empiezan a emitir gránulos de polen tan pronto como tienen cogollos, incluso antes en el caso de que florezcan, nos encontramos con que el intento más serio de producir cogollos puros sin semilla terminan por dar unas pocas semillas. Afortunadamente, hay semillas en la mayor parte de la  marihuana comprada en la "calle", porque para probar una cosa, cada planta mostrada en estas páginas ha sido recogida de 15 gramos de maría que le pillé a un vendedor local. Hay nueve plantas hembra de las 18 adultas de este cultivo , el cual está por debajo del promedio masculino del 70%. Como la mayoría de los cultivadores que lo hacen para su consumo propio, dejo que las plantas macho polinicen las hembras, y cuando se produzca la cosecha tendré más semillas que querré plantar.