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Cooperativas De Pacientes Y Dispensarios De Cannabis: Marihuana Terapéutica

I love marijuana dispensaries and patient cooperatives

Cooperativas de pacientes

Una interesante alternativa para los pacientes que quieren cumplir las leyes es la de unirse a una organización u organizar una cooperativa de cultivadores. (El cultivo colectivo es normalmente un derecho implícito en las leyes estatales sobre marihuana terapéutica). Si varios pacientes trabajan juntos en un jardín colectivo mientras comparten los gastos, el trabajo y una zona de cultivo común es mucho más fácil proveer un suministro constante sin las limitaciones de la ley. El tamaño del jardín se puede escalar al número de pacientes que utilizan el jardín.

La economía de escala hace que sea mucho más conveniente para 10 pacientes cultivar 30 plantas antes que cada uno de ellos cultive 3 plantas de forma individual. El mayor problema al que se enfrentan las cooperativa es la organización. Encontrar pacientes cercanos con una voluntad al trabajo puede ser complicado. Por suerte, vivimos en la era de la información y hay cientos de formas para dar con otros pacientes por medio de Internet.

Otro problema con este tipo de empresas es que por su tamaño suelen atraer la atención de los defensores del orden. Los jardines más grandes incrementan la probabilidad de que sean descubiertos y sean buscados por la policía en aras de la sospecha del cultivo o venta ilegal. Muchos de los casos más difíciles suelen tener relación con las cooperativas antes que con los individuos. Cuando los jardines empiezan a aumentar su cantidad de plantas en centenares es, en ese momento, cuando las autoridades locales tienen más probabilidades de llamar a la DEA para que apliquen las leyes federales para eliminar cualquier derecho que los acusados tengan por las leyes estatales. En el momento de escribir estas líneas, más de cien proveedores de marihuana terapéutica se han enfrentado a cargos federales y la mayoría de ellos tuvieron lugar en California. Parece que esto continuará sucediendo hasta que la ley federal se modifique (si alguna vez lo hace).

Por supuesto, la solución más sencilla a todo esto sería permitir a los pacientes comprar su marihuana de una tienda o farmacia como ocurre con cualquier otro medicamento.

Dispensarios de marihuana terapéutica

Esta solución solo está disponible actualmente en California, Colorado, Canadá y un par de ciudades que permiten lo que se denominan dispensarios de marihuana terapéutica (o clubs de compasión/compradores) Los dispensarios son básicamente tiendas en las que la marihuana se vende a los pacientes que tienen una recomendación médica. La mayoría de los dispensarios solo venderán marihuana a aquellos pacientes que la puedan comprar legalmente bajo las leyes del estado en el que se encuentra. Excluirán todas aquellas compras que provengan de otros estados. Aunque, irónicamente, los dispensarios no son siquiera legales bajo las leyes estatales o federales incluso estando permitidos por las autoridades locales.

Dennis Peron, el organizador de la Iniciativa por el Consumo Compasivo en California, fundó el primer club público de marihuana terapéutica en San Francisco en 1993 y fue el pionero del modelo de los clubs de compradores de marihuana en el resto de California. El club de compradores de San Francisco estaba ligeramente basado en los coffe shop de Ámsterdam con salones, mesas, y sillas donde los miembros podían descansar, socializar y fumar. La entraba solo estaba permitida a los miembros del club quienes tenían que tener la nota de un doctor que atestiguara el uso de la marihuana terapéutica. El cannabis se vendía en un "bar de cogollos" con una gran carta de variedades que se vendían en cantidades de 4 gramos (suficientes para 3 o 6 porros). Podías encontrar también refrescos, otras bebidas e incluso productos comestibles con marihuana. El club mantenía una variedad de actividades y servicios sociales que incluían: grupos de apoyo a pacientes, terapias de masajes; grupos de investigación médicas; salas de reuniones y actividades recreativas. Cuando la proposición 215 salió en el programa electoral, el club se convirtió en la sede política de Peron. Originalmente se encontraba situada en un lugar relativamente excepcional en el piso de arriba, pero el club se trasladó a un edificio de cinco plantas en la parte baja de San Francisco para dar cabida al creciente número de miembros. En su momento cumbre, el club contaba con más de 12 000 miembros con visitantes y medios de comunicación que venían de todo el mundo para ver como la marihuana terapéutica se dispensaba en un entorno seguro, cómodo y amistoso.

Por supuesto, todo esto ocurría fuera de cualquier sanción legal. El club abrió antes de que la ley de marihuana terapéutica de California se aprobara después de pasar la resolución 1991 de la marihuana no vinculante por los votantes de la ciudad (Proposición P). Tras la aprobación de la Proposición de ley 215, California no permitía específicamente la distribución o venta de marihuana, solo su uso personal y su cultivo. Aún así, las autoridades municipales de San Francisco fueron de gran apoyo y la policía local se negó a cerrar el club de Peron.

Desafortunadamente, esta aceptación no se extendió a las autoridades estatales. Una de estas autoridades, en especial el procurador general Dan Lungren, era un rival ultraconservador de la nueva ley de la marihuana terapéutica de California. En el mejor momento que pasaba Lungren consiguió que los agentes de narcóticos estatales irrumpieran en el club de Peron y forzasen su cierre. Aunque, para entonces, otros dispensarios habían empezado a aparecer en un año tras la aprobación  de la proposición 215. Una docena de dispensarios habían empezado a operar.

Alarmados por la generalizada naturaleza de estos nuevos dispensarios las autoridades oficiales entraron en acción. El departamento de justicia presentó una demanda en 1998 para cerrar 6 de los dispensarios más populares, el primero estos era la Cooperativa de los Compradores de Marihuana de Oakland (CCMO). Habían defendido la preservación de los dispensarios ante el tribunal porque las leyes federales no se aplicaban a estos ya que no se veían implicados en el comercio interestatal. También señalaron rápidamente que los estados tienen el derecho de legislas sus propias leyes y que la marihuana era necesaria para algunos pacientes para aliviar el dolor y el sufrimiento. El tribunal del distrito rechazó estos argumentos y dicto sentencia para que los seis dispensarios fuesen cerrados (incluido la CCMO). El fallo fue parcialmente revocado por el Tribunal de Apelación del Distrito 9 pero fue reafirmada por la Corte Suprema de los Estados Unidos en 2001 (Estados Unidos contra la Cooperativa de los Compradores de Marihuana de Oakland).

Sin embargo, los cierres tanto del CCMO como del club de Peron no disuadieron a los dispensarios de marihuana terapéutica de California. Después de la sentencia de la Corte Suprema había más dispensarios en el estado que en cualquier otro momento. El gobierno federal asestó otro golpe a los dispensarios el más grande de ellos del sur de California (el Centro de Recursos Cannábicos LA) justo unas semanas después del 11/9. Después de esta incursión acosó a la cooperativa de cultivadores más importante del estado (la Alianza de Marihuana Terapéutica de Hombres y Mujeres) que prestaba servicio a más de 200 pacientes gravemente enfermos en Santa Cruz. Aún así, los clubes florecieron como la tolerancia por el aumento de los dispensarios, ayudados por la elección de Bill Lockyer para la oficina del fiscal general. Lockyer era un simpatizante abierto de la marihuana terapéutica y mantuvo que la política oficial del fiscal general era dejar que los condados y ciudades permitieran los dispensarios si así lo deseaban. Como resultado, algunas localidades, incluidas Oakland, San Francisco y el condado de Los Ángeles promulgaron ordenanzas que regulaban oficialmente los dispensarios a pesar de su ilegalidad bajo leyes federales. Otras localidades rápidamente los prohibieron por completo.

Después de 2004, los dispensarios sufrieron un gran aumento cuando empezaron a aparecer cientos de clubs en Los Ángeles y en le sur de California. La DEA replicó en 2007 asaltando docenas de dispensarios en la zona de Los Ángeles y enviando cartas a los propietarios advirtiendo que sus terrenos podían ser decomisados federalmente. Si la historia nos enseña algo, hubo una reducción seguida de un aumento del número de dispensarios.

Ocasionalmente, los agentes federales continúan acosando y en ocasiones arrestan a los proveedores de marihuana terapéutica. En la mayoría de los casos, los objetivos son los dispensarios que se han convertido visiblemente bastante y que son rentables o aquellos que han molestado a los funcionarios locales. Por suerte, los federales nunca han perseguido a los integrantes o pacientes que son socios de los dispensarios.

Por alguna razón, todavía hay una carencia notable de dispensarios de marihuana en otros estados diferentes de California. Pero, hay un incremento del número de pacientes que apoyan los grupos y cooperativas que les ayudan con el cultivo o al obtenerles marihuana en estados como Oregon, Washington, Colorado, Michigan, Hawaii, Montana, y Rhode Island. En Canadá, dónde los consumidores de marihuana están protegidos por una decisión del Tribunal Supremo de la Nación, los "compassion clubs" operan públicamente y sin miedo de represalias en muchas ciudades distintas. En esta coyuntura, parece improbable que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos sea capaz de detener la propagación de las cooperativas de marihuana y los dispensarios de cualquier manera significativa.

Comprar de los dispensarios de marihuana

Muchos dispensarios de marihuana se pueden encontrar en Internet en páginas como www.canorml.org. Muchas mantienen páginas web propias y algunas incluso se anuncian en los periódicos locales.

Los dispensarios de marihuana tienen diferentes formas y tamaños. Casi ninguno opera en la enorme escala del dispensario original de Peron. Muchos dispensarios operan como un punto de recogida en el que el paciente llega, se identifica, compra su medicina y se marcha sin recibir otro servicio. Muy pocos establecimientos permiten consumir in situ. A pesar del hecho que las leyes locales prohíben fumar, algunos dispensarios permiten el uso de vaporizadores en su lugar. Casi todos restringen su clientela exclusivamente a los ciudadanos del estado a los que se aplica su ley estatal. La primera vez los pacientes necesitan presentar su recomendación médica para probar la legalidad aunque algunos estados aceptan el identificador de las tarjetas de los pacientes. La mayoría de los dispensarios limitarán también las ventas a no más de 30 gramos por vez como medida para desalentar la reventa.

Algunos dispensarios también ofrecen extractos de marihuana, tónicos, aceites y hachís si así lo permiten las autoridades locales. También se pueden encontrar una deslumbrante variedad de comestibles incluyendo galletas con trozos de marihuana, brownies, pasteles, dulces, mantequillas, aceite de cocina, helados, refrescos e incluso mantequilla de cacahuetes y jalea. Como siempre, es difícil medir la potencia de un comestible, pero los fabricantes han empezado a producir comercialmente comestibles de potencia consistente y predecible. Desafortunadamente, la industria se ha ganado la atención de la DEA quien ha hecho caer a algunos de los productores más grandes.

También se corre el desagradable riesgo de la mala calidad, de la marihuana impura en los dispensarios se debe porque las leyes federales mantienen a los productores escondidos de la mirada pública por lo que es imposible saber si se han usado pesticidas, la potencia y contenido de cannabinoides de la planta, la variedad o su adhesión a los estándares orgánicos. A menos que cultiven por ellos mismos, los dispensarios no pueden divulgar la fuente de su marihuana. Los compradores se ven obligados a confiar en el boca a boca y a las pruebas anecdóticas.

Los clones son productos altamente valiosos que los dispensarios pueden ofrecer a los pacientes para empezar sus propios jardines. Los clones son para los dispensarios difíciles de utilizar porque requieren mucho espacio y necesitan ser atendidos cuidadosamente con luz y agua. Además, la posesión de 100 clones o más expone automáticamente al propietario a la legislación federal y a una sentencia mínima de 5 años si le cogen. Por lo tanto, es más seguro vender la marihuana a granel porque no hay ninguna legislación mínima hasta que no supere los 100 kg. De todos modos, algunos dispensarios ofrecen clones altamente asequibles a precios tan bajos como 10 dólares por unidad lo cual es el precio de un único porro.

Desafortunadamente no encontraras muchos dispensarios que estén dispuestos a ofrecer semillas. Los suministros domésticos de semillas tienden a ser escasos porque la mayoría de los cultivadores se centran en cultivar sinsemilla. En su mayor parte, los proveedores de semillas se basan en empresas extranjeras de Canadá y de Europa. Aunque sus productos se pueden pedir ilegalmente por Internet a través de envíos anónimos por medio del servicio postal de Estados Unidos hay algunos riesgos legales definidos al recibirlos.  La DEA está buscando constantemente a los exportadores extranjeros de semillas y se sabe que han interceptado y detenido a sus clientes.

Tanto los pacientes como los funcionarios encargados de cumplir el orden han protestado por los precios elevados de la marihuana en los dispensarios. Los precios están en torno a los 30 y 50 euros por 4 gramos distando mucho del precio por el que se puede encontrar en las calles de forma ilegal.  El precio de la marihuana es tan elevado en los dispensarios como resultado de todos los costes que conlleva el funcionamiento de una tienda: alquiler, gastos, seguros, seguridad, contabilidad e incluso tasas. En California, la marihuana terapéutica está sujeta a impuestos de venta. Esto es todo en conjunto con los costes incrementados como resultado de resultado de la prohibición federal. Por otro lado, los dispensarios también ofrecen un valor añadido al cliente al proveerle una oferta más amplia de productos, un entorno más agradable y seguro junto con una fuente fiable en la que pueden confiar. Merece la pena dar una vuelta entre los dispensarios pues los precios varían entre unos y otros por la competencia. Los dispensarios que cargan demasiado el precio con el tiempo se verán obligados a cerrar o bajar sus precios. El mercado siempre se equilibra al final.

Si no estás familiarizado con el precio de mercado, tu mejor opción es cultivar marihuana por ti mismo. En muchos estados la marihuana terapéutica solo es legal de esta forma. Desafortunadamente, se puede pasar fácilmente al otro lado de la ley incluso si estás haciendo todas las cosas según la ley. Esto se debe porque puede ser detenido por policías particularmente malévolos. Aunque los dispensarios de marihuana son ilegales, no existe realmente ninguna ley que prohíba la compra de marihuana, solo venderla, cultivarla y poseerla. Considera tus opciones detenidamente y conoce los riesgos antes de empezar a cultivar tu propio cultivo.

Robert

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