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Curar Tu Cultivo de Cannabis

I love marihuana secado

Curar la marihuana

La mejor forma de asegurar durante todo el año la satisfacción es asegurarse de que has protegido tu cultivo de cannabis. Las técnicas de almacenamiento son simples pero son vitales para combatir diferentes tipos de moho y el deterioro general. Si la cosecha de un cultivador esta próxima al éxito esta será demasiado grande para almacenar en un armario o en el cajón de una cómoda y estarás metido en la feliz tarea de preparar al menos el suministro de un año de maría para un almacenamiento a largo plazo.

 

Además de la tranquilidad mental al saber que el cannabis que estas introduciendo en tu cuerpo no ha sido pulverizado con insecticidas o herbicidas, el motivo por el cual se cultiva para uso personal. El uso de marihuana es asegurarse un buen suministro de ese tipo de marihuana hasta la próxima cosecha. Eso significa el poner la producción de un año de cannabis en un almacén donde las semillas no se dañen por congelación ni tampoco desarrollen moho los cogollos o se vuelvan rancios. Un número de expertos afirman que la marihuana almacenada incrementará su potencia durante los primeros meses. En mi caso no he notado un incremento en el ciego pero la marihuana curada parece ser más suave cuando se  fuma.

 

 

Aprender el proceso de secado y almacenar tu cultivo es una habilidad necesaria que sigue pagándose por sí misma. Cuando estés regocijándote en tu habilidad de retirar marihuana durante un año del almacén, estarás orgulloso del tiempo que has dedicado ahora para aprender cómo se hace. De la misma forma es importante recordar que el valor de un año de trabajo puede ser fácilmente arruinado por un descuido en la fase final. Colocar marihuana verde en un almacén sin una preparación casi garantiza que esta empezará a enmohecerse hasta transformarse en moho.

 

Secando el cultivo

El secado es el método más habitual de preparar las plantas frescas de marihuana para su almacenamiento. Sin embargo, en ese proceso aparentemente sencillo en el proceso del cultivo existen una multitud de diferentes métodos y opiniones sobre cómo debería llevarse a cabo.

 

 

Colgando los cogollos

Los métodos tradicionales de secado de las plantas, estos métodos son utilizado por un gran número de cultivadores comerciales, son tan sencillos como coger las plantas maduras por sus raíces y colgarlas bocabajo en un lugar seco hasta que prácticamente toda la humedad se haya evaporado de sus tejidos. Las plantas no se cuelgan bocabajo para permitir que el THC "vaya" desde las raíces hasta las hojas.   De hecho el primer motivo por el que las plantas son colgadas bocabajo es por conveniencia; es mucho más sencillo colgarlas de esa manera (la misma razón por el que las hojas de tabaco sigue manteniéndose colgadas por sus raíces para secarlas). Una cuerda atada alrededor del tallo, entre la última rama, mantiene asegurada firmemente la planta en su lugar cuando esta atada, impidiendo el deslizamiento a través del gran cepellón.

Otra importante razón para mantener holgada las plantas de marihuana frescas es permitirles una espiración mucho más lenta. Esta práctica se lleva a cabo por la misma razón que se utiliza para curar las hojas del tabaco el cual sería desagradablemente rasposo y de sabor desagradable si se hubiera secado rápidamente de manera artificial usando calor. Desarraigar una planta y dejar que muera induce a la planta en un modo de supervivencia extrema, uno de los resultados de esto es un alto nivel de los azúcares de la planta en los tejidos y una clorofila menos amarga. Como en el tabaco, estos fenómenos del proceso del cuidado tienen el efecto de hacer la marihuana procesada para fumar en un productor que sea aceptable, agradable al olfato y lo más suave los pulmones así como contundente para el cerebro. De hecho, algunos cultivadores sostienen que el curado correcto es necesario para fomentar los niveles máximos de THC en una planta cosechada.

 

 

Idealmente, colgar las plantas para curarlas debería hacerse bajo una cubierta para bloquear la potencia con la que el sol podría secarlas de forma excesivamente rápida e irregular. Es también importante que se bloquee el agua de lluvia para evitar literalmente que el agua se lleve el THC del exterior de los cogollos curados y por supuesto para mantener el tiempo de secado un mínimo. Los secaderos de tabaco al aire libre, básicamente un techado sujetado por postes, son probablemente los mejores pero no siempre son factibles; los cultivadores en zonas apartadas a menudo consiguen el mismo resultado al atar una lona verde en forma de tejado a dos aguas entre los árboles, por encima de una cuerda a modo de "tendedero" en la que se cuelgan las plantas que están secándose.

El tiempo de curado depende mucho de la humedad y de la temperatura ambiental pero calcula en dejar las plantas (especialmente las hembras con cogollos grandes y densos las cuales tendrán más contenido de humedad) durante al menos una semana secándose en unas condiciones meteorológicas de 21 °C. La mayoría de los cultivadores coinciden que el secado completo del follaje de la marihuana no es el mejor para fumar; para la máxima suavidad y que raspe lo más mínimo, tu cogollo o tus hojas necesitan contener un porcentaje de humedad que permita incinerarse de forma menos calurosa con más humo. Las hojas que están en la primera fase de secado se volverán de un color verde oscuro pero no todavía de color marrón, con una ligera zona seca crujiente en los bordes. Las hojas tendrán una consistencia dura y fibrosa a lo largo de esta. Los cogollos tendrán una apariencia seca y crujiente en su parte exterior pero pegajosa (cuanto más pegajosa mejor) cuando se aplique entre el pulgar y el dedo índice.

 

 

Secado al aire

El secado al aire es el mejor método para secar las hojas o las plantas enteras porque retiene la mayor parte de la esencia de la fragancia agradable de la planta y de su sabor picante.  En el caso de las hojas recortadas a mitad de verano de las plantas durante una poda normal la mejor forma de secar al aire es meter en una bolsa sin apretar un montón del follaje en un saco bien ventilado (" ínflalo" para maximizar el espacio de aire entre las hojas). Dos objetos favoritos poco sofisticados son una sencilla bolsa de papel marrón y un saco de malla de las que se usan con la fruta. Una bolsa de papel, se puede doblar varias veces en su parte superior para sellarla, de forma constante absorberá uniformemente la humedad del interior para disiparla hacia el exterior; agitando la bolsa de vez en cuando para redistribuir su contenido ayudará a que se seque de forma más rápida. Un saco de malla de cebollas que contenga las hojas ligeramente arrugadas es un favorito entre los cultivadores de marihuana que secan pequeñas cantidades para uso personal porque la malla proporciona una circulación de aire y un tiempo de secado más corto.

Cuando secar la marihuana para fumar usando cualquiera de los métodos descritos aquí no es necesario o no se desea secarla hasta el punto de que este crujiente. El follaje que es lo suficientemente húmedo para ser flexible pero lo suficiente seco aún para arder de forma uniforme con un agradable y suave humo. Cuando se pica bien con unas tijeras se consigue una experiencia aún mejor con las hojas o los cogollos. El secado al aire es la única forma segura de secar los cogollos de los que tengas la intención de recoger semillas para otro cultivo.

 

 

Microondas: Hojas o Cogollos

Si te ves en el aprieto de necesitar secar unas hojas o un cogollo por un aprieto, el microondas es lo ideal. Mucho más que eso, es una herramienta muy útil a los cultivadores que necesitan secar pequeñas muestras de sus cultivos para probar el material. Una muestra de 4 gramos puede secarse rápidamente colocando las hojas sin cortar en una taza de café dentro del microondas dejándolas durante un minuto a máxima potencia. Se pueden introducir cantidades más grandes, sobre los 28 gramos por vez, usando las bolsas de papel de los almuerzos las cuales habremos doblado para cerrarlas. Pondremos el microondas a máxima potencia durante un minuto cada vez. Al final de cada minuto, retira la bolsa y agítala para ayudar a secar su contenido; si tienes más de una bolsa para secar, ves rotando entre ellas, dejando una o más enfriándose y seca mientras otra mientras estás vaciando las otras. Una vez más, la maría secada se fumará mejor si le dejas un poco de humedad. No utilices el microondas para secar aquellos cogollos de los que tengas intención sacar semillas para el cultivo del próximo año ya que la radiación matará las semillas.

Horno de convección

Grandes cantidades de marihuana pueden ser secadas en un horno de convección a gas o eléctrico de una cocina. Extiende el material de la planta finamente sobre la base de un molde grande de repostería sin engrasarlo. Luego introduce el molde en el horno a una temperatura no mayor de 65º C (una temperatura mayor parece disminuir la potencia). Gira el contenido del molde cada quince minutos teniendo cuidado que no se sequen en exceso. Ten en cuenta que este método matará todas las semillas de cualquier cogollo que seques por lo que los cultivadores que deseen tener las semillas deberán limpiar los cogollos antes de hornearlos.

 

 

Sartén

Este método de secar la marihuana puede evocarnos imágenes de estar en cuclillas al lado de una fogata en la espesura del bosque, agitando una sartén de aluminio repleta de marihuana recién recolectada sobre unas brasas hasta que las plantas estuviesen lo suficientemente secas como para poder fumarlas. La misma técnica funciona igual de bien con una sartén de hierro sobre un hornillo de gas portátil en una cabaña remota o en la cocina de cualquier casa.

Método rápido para curar los cogollos

Si eres como yo, vas a querer probar los resultados de tu trabajo tan pronto como los cogollos maduren, sobre todo si es la primera vez que cultivas, y no tienes cogollos para fumar desde la última campaña de cultivo. Con el paso de los años he desarrollado un método de curado que permite secar pequeñas cantidades de cogollos de forma rápida para su consumo inmediato ya que es demasiado intrigante preguntarse como de buena será nuestra cosecha de ese año. Además, tener 28 gramos de buena hierba para fumar (o comer) quita la ansiedad por la espera de que se cure el resto de la cosecha.

El truco consiste en mantener todo el sabor como la potencia en los cogollos que sea posible y la herramienta para esa labor, evidentemente, parece ser un microondas. No recomiendo usar un microondas para secar los cogollos ya que la alta frecuencia de las ondas de radio mata a las semillas que se encuentran en el interior de los cogollos. Además, el microondas calienta desde el interior hacia el exterior, lo cual es efectivo para secar los cogollos, salvo que también los sobrecalienta, menoscabando su sabor y, posiblemente, su potencia. Si debes usar un microondas para secar cannabis mojado, asegúrate de quitar antes todas las semillas (de todos modos tienden a explotar), desmenuza el material que va a ser secado en trozos pequeños y nunca lo calientes más de un minuto por vez.

 

 

El mejor método que me ha funcionado hasta el momento es cortar los cogollos que quiero fumar, entonces los coloco en una bolsa con un sistema de envasado al vacío que al cerrarse elimina todo el aire de su interior. Entonces amaso los cogollos desde el exterior de la bolsa, haciendo que entren en calor para "activar" el THC que contienen (al igual que se hace con el dedo en el hachís). Puedo incluso estar encima de la bolsa de cogollos descalzo, aplastándolos con mis pies hasta que se calienten, humedezcan en su propio jugo, de un color verde muy oscuro, casi negro (esta operación provoca poco o ningún daño a las semillas las cuales están protegidas por el diámetro de los tallos leñosos a los que están unidos). Llegado a este punto dejo la bolsa cerrada durante la noche e incluso duermo con ella debajo de la almohada para mantener el contenido caliente.

Después de unas doce horas, retiro los triturados cogollos calientes de la bolsa de plástico y los coloco cuidadosamente (dejando espacio entre ellos) en una bandeja seca y limpia para hornear galletas.

Precalienta el horno de tu cocina al mínimo (normalmente entre 150 y 180 grados) y coloca la bandeja para hornear galletas llena de cogollos triturados en su interior durante media hora. Después de eso, retira la bandeja y dale la vuelta a los cogollos. Vuelve a introducir la bandeja en el horno durante otra media hora. En pasar ese tiempo, los cogollos deberían estar ligeramente húmedos y un poco pegajosos, ideales para fumar. Con cuidado retira las semillas, las cuales no suelen estar dañadas por este proceso de calentamiento. Coloca los cogollos sin semillas en una taza de café y con unas tijeras grandes córtalos en trozos lo suficientemente pequeños para fumar.