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Métodos de Germinación de Semillas de Marihuana en Interior y en Exterior

I love marihuana semillas germinantes

Germinación de semillas de cannabis

La vida, para toda planta basada en semillas, comienza cuando una semilla latente es alentada a su activación por la "germinación" de sus pequeñas hojas y de un tallo en las raíces. Para empezar realmente tu proyecto de germinación debes decidir cómo quieres brotar las semillas y como vas a proteger las plantas. ¿Dispones de suministros? ¿Has leído la información básica referente en la sección para principiantes? ¿Sabes con qué te vas a encontrar a medida que tu proyecto se va desarrollando y cómo va a crecer tu planta? Entonces ya estás preparado para cultivar tus propias plantas de marihuana.

 

Cultivar tu propia maría puede ser una experiencia personal increíblemente relajante y satisfactoria. Hay muchas cosas que deben aprenderse pero recuerda que en última instancia estás cultivando un ser vivo. No es necesario que tengas una licenciatura en ciencias para conseguir una gran cosecha. Sólo necesitas prestar atención a tu planta. Se consciente de lo que necesita a medida que pasa por las diferentes fases de crecimiento. Pon especial atención a las amenazas potenciales naturales y de cualquier otro tipo tanto en entornos de interior como de exterior. En último lugar, sigue tu instinto.

 

 

Germinación de semillas de marihuana. Métodos de interior y exterior

El primer paso para cultivar tus propias plantas es germinar las semillas. Este proceso de "germinación" es el momento en el que alientas a la semilla aletargada a que empiece la fase de crecimiento. Tanto si lo que planeas es cultivar en interior como en exterior, debes saber que la germinación es un gran pasatiempo que alguien lo describió una vez como algo mucho más corto y menos problemático para satisfacer los instintos paternos. Cuenta con recompensas tangibles por el éxito y pocas repercusiones en caso de fracaso.

Se usan numerosos métodos para hacer brotar las semillas. Dependiendo de tus recursos y de tu capacidad de espacio, querrás sopesar los pros y los contras para decidirte sobre si vas a brotar tus semillas en interior o en exterior.

 

Germinación en interior - El método del armario

Si es posible, especialmente si vives en una latitud dónde los inviernos hacen las estaciones de cultivo cortas, te recomiendo que comiences germinando las semillas en interior. Al comenzar los plantones en un entorno controlado, un mes antes de que la nieve se derrita, les ofrecerás a tus plantas de marihuana un valioso apoyo en términos de supervivencia. Cuando el tiempo se vuelva lo suficientemente cálido como para mantenerlas en exterior, los brotes ya se habrán convertido en plantas con dos o más niveles de hojas y tendrán muchas más probabilidades de sobrevivir a los peligros del cultivo al aire libre.

Germinar en un armario puede ser una operación sencilla, que tiene éxito y no es cara. El método más seguro es siempre aquel que emula la forma en que una semilla brota en la naturaleza, al mismo tiempo que provee un entorno ideal en el cual la semilla puede echar raíces y crecer fuerte con un mínimo estrés y sin dificultades. Para empezar, utiliza un buen suelo de la misma forma que lo harías de cultivar en exterior o usa una bandeja con tapones de turba para plantones.

Una correcta iluminación es fundamental para la germinación y tampoco tiene por que ser sofisticada. Una sencilla lámpara de cultivo disponible, por menos de 10 euros, en cualquier ferretería es suficiente para empezar una docena de plantones en una bandeja de turba o una maceta de menos de 8 litros. Mantén la habitación (y el suelo) en la cual están germinando las semillas a 21° C o más y mantén la luz encendida las veinticuatro horas del día hasta que las semillas empiecen a brotar. Una vez que los brotes echen raíces y saquen el primer brote puedes reducir el tiempo de luz a veinte horas.

Algunas lámparas de crecimiento baratas no iluminan lo suficiente como para satisfacer las necesidades de las plantas de cannabis en ciernes. Si es un problema, se hará patente por un alargamiento blanquecino en los brotes de la planta al buscar más luz solar. La solución es suministrar más luz; puedes añadir lámparas de crecimiento adicionales; rodear los brotes por el borde de las macetas con una lámina reflectante de papel contrachapado mylar (el interior de una bolsa de patatas fritas), el cual también ayudará a evitar la evaporación lenta de la humedad del suelo; o puedes colocar espejos de cuerpo entero (los encuentras por menos de 15 euros en los centros comerciales) en los laterales para amplificar la luz.

Puedes también utilizar una técnica tradicional de germinación de los cultivadores de tomates que ha funcionado durante generaciones y que consiste en hacer brotar las semillas en un alféizar soleado. Donde quiera que sea el lugar en el que te encuentres, el sol se mueve a través del cielo de este a oeste, pero si te encuentras en cualquier parte al norte del ecuador, el sol hace ese transito diario a través del cielo austral. Germinar las semillas y las plantas jóvenes situadas en una ventana orientada al sur en Sevilla hace que estén en la posición idónea de recibir la luz del sol desde el amanecer hasta la puesta de sol.

 

Germinación en Interior - El método de la servilleta

A algunos cultivadores les gusta hacer brotar sus semillas manteniéndolas cubiertas en los pliegues de una servilleta de papel que permanece en un platillo de agua fresca al que se le ha añadido dos o tres gotas de fertilizante líquido para plantas de Miracle-Gro. Las semillas se mantienen en una zona soleada para promover su germinación y se comprueban una vez al día para asegurar que mantienen la humedad y que no empieza a aparecer moho alrededor de las cáscaras. Las semillas que han germinado se identifican claramente mediante una "cola" de raíz blanquecina que sobresale de la cáscara; estas deberían ser emplazadas inmediatamente en una bandeja de tapones saturados de turba que se mantendrán húmedos en todo momento desde ese instante.

 

Germinación en Exterior - Sembrando Semillas en el Suelo
El método natural y que se usa con más normalidad para sembrar las semillas de marihuana en exterior es el de esparcirlas simplemente sobre un trozo de tierra que haya sido aireado (se rompe la capa de tierra superficial para hacerla "esponjosa") y saturado con una mezcla de agua y fertilizante. Si vives en un área poblada donde el agua del grifo proviene de una planta municipal de tratamiento de aguas, deberías considerar conseguir el agua para tu cultivo de un pozo cercano, de un arrollo o de un lago. El agua con cloro y con flúor no parece que haga crecer las plantas tan bien como lo hace el agua natural rica en minerales.

La germinación es una etapa en la que las tasas de deserción son altas, especialmente para los cultivadores que tienen que hacer frente a los ratones y a las ardillas los cuales encuentran deliciosos los brotes de marihuana; a las babosas de jardín que pueden acabar con un incipiente jardín durante la noche; o con los caprichos de los cambios de estación. Por lo que merece la pena sembrar diez semillas por cada planta que esperas cosechar en otoño. Incluso aquellas semillas que logran brotar su primer par de hojas lobuladas sencillas con forma de lanza pueden experimentar otro 30 % de dicha extinción.

Los excedentes de marihuana pueden ser almacenados, durante al menos cinco años, en un lugar seco sin perder su potencia y probablemente la mayoría de los cultivadores no verán tener más cosecha de la que esperaban como algo negativo; por lo que como he dicho, planta todas las semillas que hayas sacado en parcelas pequeñas, bien separadas, preparadas (mezcla de tierra para macetas y fertilizantes) que reciban el máximo de luz solar. Cuando las plantas empiecen a brotar, riégalas diariamente (los cultivadores en exterior no pueden normalmente excederse al regar) y cuando las parcelas se llenen con florecientes plantas jóvenes, trasplanta las mayores y más fuertes de ellas a otras parcelas preparadas.