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Historia De La Marihuana Como Medicamento

I love marijuana medical history

La marihuana, botánicamente conocida como cannabis, existe desde hace milenios. Existen numerosas especies o variedades de cannabis, las más notables son la cannabis sativa y la  cannabis indica. Hasta el año 1937, la droga era legal en los Estados Unidos y se prescribía a menudo de forma médica. A pesar incluso de que ha estado prohibida durante 75 años sigue siendo una de las drogas más usadas de forma común en América.

El cannabis se ha usado tanto con fines médicos como recreacionales desde tiempos remotos. En China, aparece en el Pen Ts'ao como un remedio para "la gota, el reumatismo, la malaria, el beriberi, el estreñimiento y el ensimismamiento". El Pen Ts'ao se atribuye tradicionalmente al legendario emperador Sheng-Nung quien se dice que vivió en el tercer milenio a.C. (aunque algunos historiadores modernos datan su vida al sigo I d.C.). Se supone que el famoso cirujano Hua T'o usó el cannabis para realizar operaciones sin dolor hasta el siglo II d.C. Documentos del este de la India en el Átharva-veda hacen referencia al uso medicinal del cannabis durante todo el primer milenio a.C.

El cannabis también se menciona en diversos textos médicos por los antiguos asirios los cuales se referían a la planta del cáñamo como "qunnabu" (aparente afinidad etimológica de "cannabis"). Algunos estudiosos de la Biblia creen que el "qunnabu" es lo mismo que "kaneh bosm" (traducido por "caña aromática" en el Éxodo 30:23 un versículo en el que Dios ordena a Moisés que haga un aceite sagrado compuesto por canela, kaneh bosm y cassia) (Russo).

En el mundo romano el cannabis se describió en los escritos clásicos médicos de Galeno y Dioscórides, los cuales recomendaron imaginariamente el "jugo de la semilla" para evitar los dolores de oído, el desinterés sexual y las flatulencias. También se prescribió de forma regular como analgésico o calmante.

En el año 1994, la prueba arqueológica más antigua del uso medicinal del cannabis fue descubierta en una tumba egipcia que data del siglo III a.C. La tumba contenía a una joven niña que había fallecido durante su nacimiento y que contenía restos de hachís (concentrado de resina de cannabis) el cual probablemente se había usado para aliviar los dolores del parto.

Un médico irlandés, William B. O’Shaughnessy, aportó el conocimiento de las propiedades médicas del cannabis a Europa en el año 1839. Observó su empleo en la India y luego experimentó con tinturas con base de alcohol para intentar aliviar el reumatismo, la rabia, el cólera, el tétanos y las convulsiones. Lo describió como un analgésico y como un "remedio anticonvulsivo de gran valor". En la época victoriana, el cannabis llegó a ser un remedio popular para tratar el asma, las migrañas, la neuralgias, el insomnio senil, el dolor menstrual y los partos dolorosos. A finales del siglo XIX, sin embargo, su uso empezó a disminuir a medida que nuevos medicamentos convencionales más potentes estaban disponibles.

 

El estado legal de la marihuana terapéutica llegó a su fin por una desgracia política. En 1937 se presentó ante el Congreso la Ley de Impuesto sobre la marihuana, un proyecto de ley diseñado para prohibir por completo la marihuana. El director de la Oficina Federal de Narcóticos, Harry Anslinger (quien, por cierto, era un antiguo defensor de la prohibición) dirigió el ataque contra la marihuana con cargos falsos de locura y de violencia que se centraban en hispanos, afroamericanos y otras minorías.

Uno de los mayores opositores al proyecto de ley fue la Asociación Médica Estadounidense (AMA). El Dr. William Woodward, principal portavoz de AMA, defendía que el cannabis no era peligroso y que su uso terapéutico se vería severamente limitado por los medidas propuestas. Quienes estaban en contra de la marihuana prevalecieron por medio de una campaña bien organizada de desinformación. Desde entonces la marihuana ha sido ilegal en los Estados Unidos.

Por supuesto, la Ley de Impuesto sobre la marihuana de 1937 puso fin al uso de la marihuana como remedio terapéutico. En 1941, se retiró completamente del mercado farmacéutico de los Estados Unidos porque nadie podía cumplir con los requisitos onerosos de la ley.

Sin embargo, grupos de expertos médicos patrocinados por el gobierno continuaron encontrando la marihuana inofensiva e incluso potencialmente beneficiosa. En 1944, un grupo de expertos de la Academia de Medicina de Nueva York organizado por el alcalde de Nueva York Fiorello LaGuardia determinó que la marihuana no era adictiva, que no conducía al abuso de otras drogas y que la histeria pública sobre la misma era infundada. El Comisionado Anslinger denunció vehemente el informe y trató de destruir tantas copias como fuese posible. En 1971, el presidente Nixon designó la Comisión Presidencial sobre Marihuana y Abuso de Drogas la cual fue dirigida por el gobernador de Pensilvania, William Shafer.  Cuando la comisión inesperadamente recomendó la derogación de leyes contra el uso de marihuana en adultos, Nixon rápidamente trivializó y desautorizó el informe. Otro informe realizado por la Academia Nacional de Ciencias llegó a similares conclusiones en el año 1982 y fue completamente ignorado por el presidente Reagan.

 

El valor terapéutico de la marihuana fue redescubierto durante el boom recreacional de la marihuana de la década de los sesenta. A principio de los setenta se informó que algunos pacientes jóvenes con cáncer habían encontrado que fumar un porro podía aliviar las dolorosas náuseas provocadas por la quimioterapia. Estudios clínicos en Harvard y en otros lugares pronto confirmaron las propiedades beneficiosas antináuseas de la marihuana.

Mientras tanto, otros pacientes descubrieron que la marihuana podía ayudar a disminuir los efectos del glaucoma, dolor crítico, la espasticidad muscular de las lesiones de la médula y múltiple esclerosis (entre otras enfermedades físicas).

A finales de la década de los setenta, más de 35 estados norteamericanos aprobaron leyes que permitían programas de investigación basados en la marihuana terapéutica. Por supuesto, cada uno de esos programas fue finalmente cerrado por regulaciones federales sobre drogas haciendo casi imposible realizar y desarrollar investigaciones legítimas sobre la marihuana terapéutica.

De acuerdo con la Ley de Sustancias Controladas de 1970, la marihuana se consideró sustancia controlada de clase 1 lo que significa, básicamente, que tiene el potencial de un alto abuso o adicción y no se ha reconocido propiedades medicinales. Las sustancias de clase 1 no pueden usarse sin el consentimiento expreso de la Administración de Cumplimiento de Leyes sobre las Drogas (DEA) y de la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA) en Estados Unidos. Este proceso requiere de exhaustivos trámites, largos retrasos, y, generalmente, algunos rechazos.

En 1972, la Organización Nacional para la Reforma de las Leyes de Marihuana (NORML, en inglés) solicitó al gobierno hacer a la marihuana sustancia de clase 2 lo cual haría que fuese disponible para uso terapéutico. Esta acción dio origen a un juicio que se prolongó durante 20 años y que terminó perdiendo NORML. Mientras tanto, los pacientes frustrados se vieron obligados a buscar otros remedios legales (y quizás menos efectivos).

En 1976, Robert Randall, una persona que sufría glaucomas, logró persuadir al gobierno federal para que le proporcionara marihuana bajo un nuevo protocolo de "uso compasivo" de la FDA. Con la ayuda de su médico, Randall argumentó que la marihuana era el único medicamento que le impediría perder por completo su visión y ganó una demanda contra el gobierno federal. El gobierno accedió a regañadientes suministrar a Randall con marihuana gratis de su propia granja de investigación de Misisipi. En los últimos años, más pacientes lograron inscribirse en el programa de uso compasivo. Un proceso largo que requería complicada documentación y mucho tiempo por parte del médico del paciente para ser cumplimentada.  El gobierno presionado por una marea de más de 100 nuevos solicitantes quienes habían sido afectados por el virus del SIDA terminó cerrando el programa para cualquier nuevo solicitante. Hoy solo sobreviven cuatro pacientes que siguen recibiendo legalmente marihuana en los Estados Unidos para los condiciones que incluyen glaucomas, esclerosis múltiple y otras raras enfermedades genéticas.

En 1988, tras un amplio testimonio, el juez administrativo de la DEA Francis Young dictaminó que los efectos terapéuticos de la marihuana estaban "claramente fuera de dudas" y que debería clasificarse como medicamento de clase 2. La recomendación del juez fue rápidamente rechazada por el jefe de la DEA John Lawn quien expresó su preocupación sobre que mandaría el "mensaje incorrecto" sobre la supuesta nocividad de la marihuana a pesar del hecho que la morfina y la cocaína habían ganado previamente la clase 2. Después de una nueva maniobra legal un tribunal federal de apelación estimó la prohibición de la DEA en 1993. Debido a esto, la marihuana continua siendo a día de hoy una sustancia de clase 1.

Aún así, la marihuana terapéutica ha atraído el interés de los profesionales de la salud. A pesar de que la AMA cambió su posición respecto al cannabis después de 1937, esta ha tenido más en consideración los intereses de las empresas. De hecho, su división de California, la CMA, ha pedido que se lleve a cabo investigación jurídica y científica en un esfuerzo por establecer ciertas directrices para prescribir el uso del cannabis. Otras organizaciones han sido más enérgicas en la defensa de la total legalización de la marihuana terapéutica, incluyendo:

La American Public Health Association
El American College of Physicians
La American Nurses’ Association
La American Psychiatric Association
La American Academy of Family Physicians
La AIDS Life Lobby
La Physicians’ Association for AIDS Care
La New England Journal of Medicina
La Consumer Reports Magazine

En 1996, los votantes de California aprobaron una iniciativa que reconocía el valor de la marihuana terapéutica. La Ley de Uso Compasivo de California (Proposición 215) eximía a los pacientes del procesamiento por posesión o cultivo de marihuana con fines terapéuticos siempre y cuando tuvieran la recomendación de un médico.

El gobierno federal, encabezado por el zar antidrogas Barry McCaffrey, denunció y atacó la iniciativa al ser diferente de la ley federal. El gobierno norteamericano amenazó con arrestar a los médicos por recomendar la marihuana pero la iniciativa fue bloqueada por Conant v. Walters por medio de una decisión del tribunal federal que mantenía que los médicos estaban protegidos por la primera enmienda al recomendar la marihuana. El gobierno procedió a atacar la marihuana terapéutica al centrarse en los cultivadores, cooperativas y proveedores que estaban proporcionando medicamentos a los pacientes con redadas con las que detuvieron a un coautor de este libro, Ed Rosenthal.

Mientras tanto, en 1997, el zar antidrogas McCafffrey encargó al Instituto Nacional de Medicina (IOM) revisar la prueba científica de los beneficios y riesgos de la marihuana y otras drogas derivadas de ella (cannabinoides) en la salud.  En 1999, la IOM informó que los cannabinoides poseen "potencial valor terapéutico" especialmente en la reducción de náuseas, la estimulación del apetito, la reducción de ansiedad y el alivio del dolor. El informe alerta sobre el uso de la marihuana inhalada al fumarse por los riesgos respiratorios pero reconoció que seguía siendo la única alternativa beneficiosa para determinados pacientes con enfermedades crónicas.

El informé recomendó una mayor investigación y ensayos clínicos incluyendo el desarrollo de sistemas de liberación sin usar la combustión en dicho sistema. Sin embargo, el gobierno federal, ignoró el informe y siguió oponiéndose a la marihuana terapéutica. A pesar de la oposición federal, el apoyo a la marihuana terapéutica creció de forma progresiva después de la aprobación de la Proposición 215. Otros estados aprobaron por sí mismos leyes a favor de la marihuana terapéutica entre los que se incluyen: Oregón, Washington, Alaska, Nevada, Colorado, Maine, Montana, Hawaii, Vermont, Rhode Island y Nuevo México. El Tribunal Supremo de Canadá anuló las leyes del país sobre la marihuana y ordenó al gobierno a instituir el acceso legal a los usuarios del cannabis terapéutico.

Hasta la fecha, el gobierno de los Estados Unidos continua afirmando que todo uso de la marihuana (sea terapéutico o recreacional) es ilegal bajo la Ley Federal de Sustancias Controladas (CSA). En el año 2005 el Tribunal Supremo de los Estados Unidos mantuvo esta posición con la sentencia de Gonzalez v. Raich. El tribunal rechazó una objeción por dos pacientes de California, Angel Raich y Diane Monson, quienes argumentaron que los poderes gubernamentales para regular el comercio interestatal no se extendían a su uso personal y al cultivo de marihuana terapéutica bajo la Proposición 215. Sin embargo, el tribunal confirmó la prohibición federal sobre la marihuana terapéutica pero no cuestionó la validez o legalidad de las leyes estatales. Por lo tanto, los pacientes están protegidos frente al procesamiento bajo la ley estatal (aunque no sea ley federal) en los 14 estados y en el Distrito de Columbia con las leyes sobre marihuana terapéutica.

En la práctica, tanto la DEA como el Departamento de Justicia han mantenido continuamente que no tienen ningún interés en perseguir a cada paciente y que su principal preocupación son los traficantes a gran escala. Como resultado, la mayoría de pacientes que poseen y cultivan marihuana para su uso particular tienen poco que temer siempre que sean discretos y cumplan con las leyes locales sobre marihuana terapéutica. La amenaza de procesamiento federal se ha reducido aún más por el anuncio de la administración Obama de respetar las leyes estatales sobre marihuana terapéutica.

Desde la aprobación de la Proposición 215 el uso público y la aceptación de la marihuana terapéutica ha crecido de forma espectacular. Al momento de escribir estas líneas, cerca de 400,000 estadounidenses usan de forma legal la marihuana. Una encuesta de la revista Time en el 2002 informó que el 80% de los estadounidenses apoya la legalización de la marihuana terapéutica. Probablemente sea sólo una cuestión de tiempo antes de que la ley federal se reforme para restablecer el derecho de los ciudadanos de Estados Unidos para utilizar y beneficiarse de la marihuana terapéutica.

Robert

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