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Los Mejores y Más Populares Fertilizantes de Marihuana

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Los Mejores fertilizantes de cannabis

Con la finalidad de cultivar cogollos grandes y sanos tus plantas necesitan los fertilizantes y nutrientes adecuados. Al igual que un atleta necesita una dieta para alcanzar el nivel de rendimiento máximo, lo mismo necesita tu planta. Lleva tus cogollos al máximo de su capacidad con estas ideas sobre fertilizantes. Tú puedes fabricar tu propio fertilizante o puedes adquirirlos en tu centro de jardinería local, sólo debes estar seguro de las necesidades de tu planta.

 

 

Vermiculite y Perlite

Vermiculite y Perlite son dos fertilizantes comerciales de tipo granuloso hechos al calentar la mica a partir de los 760º C y 892º C respectivamente. El proceso de calentamiento provoca que los minerales se expandan y se hagan porosos; el granulado blanco resultante puede absorber hasta cuatro veces su propio peso en agua, que retengan el aire, y que mantengan la densidad de la tierra de las macetas evitando que el suelo se endurezca y se convierta en una masa sólida al secarse. El propio mineral proporciona potasio, magnesio y calcio que filtra al suelo con el paso del tiempo alimentando las raíces. El granulado de cada fertilizante es mejorado aún más al saturarlo con una combinación de nutrientes que liberará con el paso del tiempo.

Para el cultivo hidropónico, el perlite y el verniculite son típicamente utilizados en una alta concentración de fertilizante al 50 por ciento, siendo el resto de la combinación agua y turba de musgo (se ha demostrado que es difícil excederse al fertilizar con cualquiera de los productos). Los cultivadores en tierra pueden usar un ratio mucho menor de una parte de vermiculite o perlite por cada diez de tierra. Perlite y vermiculite son normalmente vendidos en formato de bolsas de 0.4 pies cúbicos (110 gramos aprox.) o de envases de 6 pies cúbicos (1,6 kilogramos aprox.)

 

Miracle-Gro

En lo referente a fertilizantes domésticos, es difícil refutarle a una fórmula de alimento para plantas probada y lista para ser usada como Miracle-Gro la cual tiene un largo historial de éxito. Yo he regado mis propias plantas de cannabis tanto con una marca como con otra de alimento para plantas de tipo universal durante décadas y los resultados han sido lo suficientemente satisfactorios como para seguir usándolos. Con estos productos ya se ha realizado toda la ingeniería por lo que lo único que hay que hacer es mezclar y aplicar según las indicaciones. Al igual que ocurre con los polvos solubles en agua y los líquidos, algunos cultivadores prefieren los sprays que no son tóxicos para las hojas mientras que otros no son partidarios de estos porque pueden afectar o no fácilmente la forma en que la planta curada se fuma.

 

Orina

Los que fumamos maría podemos acordarnos de una escena de la película Vendemos Chocolate (Cheech & Chong's Nice Dreams) en la que Cheech se quejaba a Chong de que una de sus plantas no presentaba un buen aspecto. La respuesta de Chong fue: "Méate en ella..." Hay una evidencia científica detrás del consejo críptico de Tommy Chong. El nitrógeno es un impulsor en la producción de hojas y tallos y es crítico en el crecimiento del cannabis durante los meses de verano. Casi como de forma simbiótica, la orina humana esta compuesta principalmente por nitrógeno uréico, y ha sido de gran utilidad para engordar las plantas con hojas en envases durante generaciones. La receta habitual es diluir la mitad de una meada con 3,7 litros de agua, algunas recetas indican mezclarla también con abono comercial. No orine en las plantas (la orina sin adulterar probablemente mate aquello con lo que entre en contacto) o en el suelo cerca de ellas, hay que diluir siempre la orina en una solución de agua y utilizar dicha solución inmediatamente para evitar la formación del dañino amoníaco.

 

Cenizas de madera

Los bosques de la zona en la que vivo están constituidos mayoritariamente por coníferas y muchas de estas coníferas son pinos de Banks. Como resultado de esto, el suelo arenoso debajo de ellos tiene un alto contenido de ácido que solo puede ser tolerado por otras plantas como los arándanos y los helechos Pteridium (incluso el cannabis, que normalmente gusta de suelos ácidos, no puede crecer aquí sin ayuda). Una solución simple es la desacidificación del suelo añadiendo un cáustico (por ejemplo, lejía) que neutralice los ácidos. La cal de tu centro de jardinería local es la idónea para esta tarea, pero un viejo truco de granjero es usar simples cenizas de madera, mezcladas en agua en la proporción de una palada por cubo de 20 litros.

 

Generadores de dióxido de carbono

Probablemente todo estudiante de secundaria sabe que una planta respira dióxido de carbono, CO2, y exhala oxígeno, O2, mientras que los animales respiran oxígeno y exhalan dióxido de carbono. Es una relación simbiótica ideal (o al menos lo era hasta que el Homo Sapiens decidió pavimentarlo todo). Al igual que una persona hospitalizada experimenta tiempos de recuperación más rápidos cuando sus pulmones reciben mucho más oxígenos una planta de marihuana puede acelerar su crecimiento en un entorno rico en CO2.

 

Generador de CO2: Vinagre y Bicarbonato

Probablemente el generador de dióxido de carbono más simple sea el que se compone de nada más que de vinagre blanco goteando lentamente (alrededor de una gota cada dos minutos sería lo ideal) en un recipiente de un litro de capacidad que contenga bicarbonato de sodio. El ácido del vinagre se combina con la sosa cáustica en una reacción química que no solo hace que estas dos propiedades queden inertes sino que además crea grandes cantidades de dióxido de carbono hasta que el vinagre se agote o el bicarbonato sea completamente neutralizado.

Los cultivadores en armarios generalmente establecen sus generadores de CO2 de vinagre y bicarbonato como un tipo de vía intravenosa (IV) por goteo que se utiliza en hospitales. En su forma más básica, una botella llena de vinagre es ligada por un conducto, colgada, o de otra forma suspendida sobre un recipiente de margarina abierto, u algún otro recipiente, medio lleno con bicarbonato. Un agujero a través de la tapa de la botella de vinagre, utilizando un clavo de cabeza perdida permite que su contenido gotee lentamente desde el agujero hasta el recipiente situado debajo con bicarbonato. A mi personalmente me gusta extender un pequeño fragmento de tubo de cánula de oxígeno desde el agujero del tapón de vinagre, sellándolo en ambos extremos con silicona lo cual evitará que por el agujero entre aire y cuase que el vinagre gotee demasiado rápido. Me gusta que el tubo permita dirigir con precisión donde caerán las gotas de vinagre.

 

Bomba de CO2

Un generador por goteo de vinagre y bicarbonato no funciona bien en el exterior, donde las brisas pueden llevarse cualquier CO2 generado (junto con un olor constante e inconfundible a vinagre que podría, si la brisa es favorable, conducir a los ladrones o a las autoridades directamente a tu parcela).

Para que este tipo de generador sea funcional se necesita generar rápidamente una atmósfera rica en dióxido de carbono en un espacio pequeño y cerrado que prohíba en su mayor parte o de forma completa que escape al exterior. Una solución que ha dado buenos resultados consiste en recubrir completamente una planta con una gran bolsa de plástico, cuya longitud sea al menos la suficiente como para alcanzar el suelo sin doblar la parte superior de la planta. A continuación, coloca un tarro de plástico de mantequilla o similar que esté lleno en un cuarto de su capacidad con bicarbonato y colócalo en posición vertical abierto bajo la tienda formada por la bolsa de plástico. Entonces, a través del dobladillo de la bolsa, vierta una cuchara sopera de vinagre dentro del tarro o recipiente hasta que empiece a generar espuma ya que genera CO2. Vuelva a precintar la bolsa contra el suelo, deje respirar a la planta cada 15 minutos, luego añada más vinagre al bicarbonato restante, mezclando la mezcla con un palo para asegurarse de que todo el vinagre y el bicarbonato se han combinado. Deje la bolsa repleta de CO2 sobre la planta durante unas cuatro horas para impregnar por completo sus tejidos; repita si considera que es necesario.

No se le puede dar a una planta demasiado CO2, pero yo prefiero usar las bombas por la noche, cuando raramente hay gente en los alrededores que pueda olerlas. Además, me siento mejor al cubrir mis plantas por la noche, cuando el proceso no les negará la luz del sol que es vital para ellas.

 

Compost

Yo una vez utilicé un montón de excrementos de perros de trineos que había estado removiendo con frecuencia durante cinco años para cultivar una próspera parcela de treinta y tres plantas, de las cuales veintidós eran plantas hembra de diferentes razas, con una cosecha de unos cogollos de magnífica calidad de 1 kilo 360 gramos. Las personas de la zona con las que hablé eran prácticamente unánimes en su opinión sobre que los excrementos de los huskys fallarían de alguna manera en deshacerse, descomponerse, y volver a la tierra, como otro material orgánico lo haría. Pero después de cinco años, el extremo más antiguo del montículo de excrementos parecía y olía bien, como a tierra negra, y creció uno de los mejores cultivos de marihuana que he tenido el placer de cosechar.

Básicamente, si es orgánica, esta se descompondrá en el suelo nuevamente, tomando cualquier nutriente que la materia original contuviese con él, estando disponible para inyectarse en la siguiente planta. Hacer compost de residuos de la cocina y otros elementos orgánicos da como resultado una tierra excepcional y puede llevarse a cabo prácticamente en cualquier entorno. Ya se trate de un montón en el bosque a 90 metros de tu casa o en depósito de 200 litros en la azotea de un bloque de apartamentos, el compostaje reduce la contribución de un hogar a los vertederos y genera un buen suministro de tierra fértil para el cultivo en zonas donde la tierra sea pobre o inexistente.

Una vez que hayas establecido un montón de compost, comience otro mientras que el primero se deja solo descomponiéndose. Con frecuencia, una vez al día, si es posible, remueva el abono con una horca hasta que el contenido esté bien mezclado. Esto ayudará a maximizar la descomposición, a mantener la progresión uniforme en todo el montón, y a minimizar el tiempo de transición de descomponer lo orgánico a tierra negra. Remover frecuentemente ayuda además a evitar la combustión espontánea, un fenómeno en el que el calor es generado por los microbios que se alimentan de la humedad, el material en descomposición bajo presión se puede volver lo suficientemente seco como para que estos microbios prendan el material que han creado. Los tejidos blandos (tomates, hamburguesas viejas, patatas podridas) se descomponen de la forma más rápida y veloz en los climas cálidos, pero bajo condiciones ideales, espera que tu montón de compost tarde al menos tres meses en ser tierra utilizable.

 

Nota para los cultivadores en interior

Después de haber señalado la importancia de una nutrición adecuada para cultivar una cosecha increíblemente buena, debo señalar también que, como los ácaros, la malnutrición se produce con mayor frecuencia en los cultivos en armarios, dónde las raíces y el espacio vital es limitado. Al igual que los depredadores naturales y los elementos mantienen bajo control los ácaros en la naturaleza, esto también lo logra la escorrentía de la lluvia trayendo elementos orgánicos y minerales para refrescar periódicamente el suelo de alrededor de las macetas en la tierra. Cuando arranques tus plantas en la cosecha, te darás cuenta de que finas raíces blancas se han desplegado desde el recipiente original para extraer sustento del suelo que hay entorno a ellas, incluso en el suelo de piedra donde una planta sin maceta no crecería. La tierra para macetas más rica se quedará sin lugar a dudas sin nutrientes a medida que la planta crezca, matándola de hambre hasta que finalmente muera. Sin embargo, los cultivadores en exterior en diversos lugares pueden evitar esto sin llegar a utilizar en ningún momento un fertilizante.