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Marihuana Frente A Tabaco

I love marijuana vs tobacco

Marihuana frente a tabaco

Un mito popular promulgado por los "prohibicionistas" es que uno o dos porros por día equivalen prácticamente a fumar un paquete diario de tabaco. En realidad, la investigación del Dr. Tashkin muestra que los fumadores que consumen marihuana de forma diaria muestran menos evidencias de daños respiratorios que quienes fuman un paquete de tabaco al día. Además, no hay pruebas que relacionen a la marihuana con enfermedades del corazón o con los cánceres de tipo no respiratorio como el de vejiga, de colon, o rectal, los cuales parecen ser una distinción reservada para quienes fuman tabaco.

¿Por qué fumar marihuana debería ser físicamente menos perjudicial que fumar tabaco? Una razón importante es que los fumadores de marihuana tienden a inhalar una cantidad considerablemente menor de humo. Un consumidor normal de marihuana fuma alrededor de uno o dos porros por día mientras que un fumador de tabaco consume una media de uno o dos paquetes de 20 cigarrillos por día.

Por supuesto, estas cifras deberían ajustarse al hecho de que los fumadores de marihuana normalmente inhalan más cantidad de humo exponiendo sus pulmones a una cantidad mayor de humo por calada. Un estudio realizado por el Dr. Tashking y el Dr. T.C. Wu descubrió que los fumadores de marihuana absorbían un punto entre 3 y 5 veces más toxinas procedentes del humo que las que toman los consumidores de tabaco en relación al peso que se fuman (Tashkin). Esto quiere decir que un gramo de marihuana equivale entre 3 y 5 gramos de tabaco. El tamaño de los porros varía en función de la forma en que se líen desde los que usan las hojas de los puros denominados "blunts" hasta los porros más delgados los  "sinsemilla" que pesan una fracción de gramo. Como regla general encontrarás una calidad mayor de marihuana en los porros de menor tamaño. Con una marihuana de calidad razonablemente buena el porro medio suele andar en torno a los 0,4 gramos —más o menos el tamaño de un cigarrillo. Usando el ratio mencionado antes, la media de un porro equivale entre 1,5 y 2,5 cigarrillos.

La segunda diferencia importante entre el tabaco y la marihuana es la propensión del tabaco a penetrar de forma más profunda en los pulmones. Por razones desconocidas, las partículas del humo generadas por la marihuana suelen concentrarse en los conductos de aire superiores de los pulmones y de la garganta mientras que las del tabaco penetran en los conductos más pequeños e inferiores.  Según el Dr. Tashkin, un resultado de esto es que la marihuana por sí misma no parece desencadenar el enfisema, una enfermedad degenerativa y progresiva de la zona inferior de los pulmones que se asocia con el consumo de tabaco. Por el contrario, la combinación de la marihuana con el tabaco puede, en realidad, agravar el riesgo de aparición de enfisemas (Tahskin). La marihuana puede ser más propensa a irritar la garganta que el tabaco.

Un factor importante que caracteriza los dos tipos de humo son sus principales ingredientes activos. La marihuana contiene THC y otros canabinoides mientras que el tabaco contiene nicotina. Hemos visto que hay indicios que sugieren que el THC y los canabinoides poseen propiedades supresoras del cáncer. Por el contrario, la nicotina tiene propiedades que tienden a promover el cáncer. Además, otros derivados de la nicotina en el humo del tabaco (como NNK y NNN) son potentes agentes cancerígenos como bien se sabe. Por último, la nicotina es un conocido potente vasoconstrictor adictivo y estimulante que promueve enfermedades circulatorias y del corazón.

Según el profesor Melamede existen ciertas razones bioquímicas que explican por qué el humo del cannabis no es tan cancerígeno como lo es el humo del tabaco (Melamede). En primer lugar, el THC actúa como un atenuante en el proceso de producción de los activos cancerígenos del PAH  en el humo de la marihuana; mientras que la nicotina parece tener el efecto contrario. En segundo lugar, la nicotina suele trabajar inhibiendo la destrucción de las células enfermas (apoptosis) mientras que el cannabis no. En tercer lugar, la nicotina promueve el crecimiento de los vasos sanguíneos que alimentan a los tumores (angiogénesis). Por supuesto, los canabinoides tienen el efecto contrario. El Dr. Melamede concluye diciendo: "Es posible que a medida que la población que consume cannabis envejezca, las consecuencias de fumar cannabis sean más parecidas a las que se observan en el tabaco. Sin embargo, el conocimiento actual no sugiere que el humo del cannabis posea potencial cancerígeno en comparación a la exposición resultante del humo del tabaco".

Robert

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