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Marihuana Terapéutica Para El SIDA Y El VIH

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SIDA y VIH

El cannabis se usa frecuentemente en el tratamiento contra las náuseas y la pérdida de apetito asociados con el SIDA. Algunos pacientes pueden sufrir una pérdida de peso extrema así como la reducción del apetito, un síntoma conocido como el síndrome del desgaste por SIDA. Esa condición tiene graves consecuencias en la salud y en la supervivencia especialmente en lugares como África donde el síndrome de desgaste es la principal causa de muerte por SIDA. Gracias a las mejoras de las terapias antivirales, el síndrome ha visto un claro descenso en la población estadounidense.

Incluso, hay más pacientes que sufren náuseas asociadas por el consumo de los medicamentos usados para combatir el VIH y el SIDA Los tratamientos antirretrovirales para el VIH como el AZT y el 3TC pueden producir náuseas intensas. Foscarnet, utilizado para tratar una infección ocular relacionada con el VIH (retinitis por citomegalovirus) puede producir también náuseas. La introducción de inhibidores de proteasa ha sido un avance mayor en la investigación y la terapia del VIH/SIDA. A pesar de que puede prolongar la vida de un paciente de forma indefinida, requiere de un cóctel de drogas muy potente que puede ser extremadamente repugnante y tedioso.

Muchos pacientes de SIDA y sus doctores han notado que la marihuana ayuda a estimular el apetito, mantiene su régimen y disminuye las náuseas ligeras. Algunas veces los resultados pueden ser dramáticos con algunos pacientes de SIDA los cuales reportan ganancias de peso de hasta 18 o 23 kg en un par de semanas. Un estudio de la Escuela de Medicina de Stanford reveló que los pacientes de VIH que usan marihuana terapéutica eran 3,3 veces más propensos a un tratamiento antirretroviral que aquellos que no habían consumido marihuana (De Jong).

Los beneficios del THC oral han sido probados en pruebas clínicas de Marinol. Un espectacular 70% de los pacientes con VIH mostraron un incremento de peso después del tratamiento con THC oral. Una quinta parte de los pacientes tuvieron que cesar el tratamiento por efectos secundarios adversos que podrían haber sido disminuidos con el consumo de marihuana. En 1993, el Marinol fue aprobado por la FDA como tratamiento seguro y efectivo para el desgaste relacionado con el SIDA.

Sin embargo, la marihuana tiene otros usos en relación con los enfermos de VIH, incluyendo calambres en las piernas, dolores de cabeza, fatiga crónica y dolor. Muchas personas con SIDA sufren una condición dolorosa denominada neuropatía periférica que está caracterizada por pinchazos o dolores intensos en las manos o pies. En un estudio doble ciego controlado de 50 pacientes con VIH, el Dr. Donald Abrams de la universidad de California en San Francisco mostró una reducción del 34% del dolor neuropático entre los pacientes que habían fumado un simple cigarrillo de marihuana del NIDA durante 3 veces al día (Abrams). El primer cigarrillo redujo por sí mismo los ratios de dolor crónico en una media del 72%.

El estudio del Dr. Abrams fue publicado en el año 2007 y fue también el primer estudio de eficacia probada de la marihuana terapéutica aprobado por Estados Unidos en casi veinte años. El Dr. Abrams había querido inicialmente estudiar la conexión entre el síndrome de desgaste del VIH y la marihuana en 1994. A pesar de la aprobación de la FDA, su estudio fue bloqueado por los burócratas quienes le prohibieron tanto al propio acceso al abastecimiento del NIDA  así como a cualquier suministro importado desde los Países Bajos. La presión por parte de la oficina de Antidrogas del Zar forzó al NIDA a revertir su política tradicional de vender marihuana a cualquier investigador con licencia. En cambio, el mandato por el que los investigadores necesitaban pasar por una larga revisión por una agencia podía empezar antes de los ensayos. Después de un tiempo, al Dr. Abrams se le permitió realizar un pequeño estudio piloto que solo permitía el estudio de la seguridad, no la eficacia, de la marihuana para los pacientes con VIH.

Publicó los resultados en 2003 con el título "Short-Term Medical Cannabis Does Not Harm HIV+ Patients," (Abrams). Los resultados mostraron que no hay cambios perjudiciales en los niveles del virus del VIH entre los pacientes que fumaron marihuana. Por el contrario, se encontró un aumento en los recuentos de células T lo que sugiere unos beneficios terapéuticos preeminentes. Abrams también constató el hecho de que sus resultados contradecían a los anteriores estudios no clínicos los cuales sugerían que fumar marihuana podían suprimir el sistema inmunológico. Su estudio también mostró aumentos de peso significativos en los pacientes que fumaron marihuana y tomaron Marinol incluso cuando esto no era una zona de enfoque del estudio. El Dr. Abrams a continuación centró el estudio en la neuropatía periférica bajo el auspicio del Centro para la Investigación del Cannabis Terapéutico de California, la única institución en Estados Unidos que ha logrado tener acceso a la marihuana del NIDA  con fines de investigación médica. En 2008, un estudio diferente del Centro para la Investigación del Cannabis Terapéutico de California llevado a cabo por el Dr. Ronald Ellis confirmó los descubrimientos del Dr. Abrams en la efectividad de la marihuana fumada para los dolores neuropáticos asociados al VIH (Ellis). Se están realizando más estudios en el Centro para la Investigación del Cannabis Terapéutico de California.

A  vista de la resistencia por parte del gobierno, la marihuana ha ganado un amplio apoyo y aceptación entre pacientes con SIDA y médicos por igual. Los pacientes con SIDA han desempeñado un papel importante en el movimiento de la marihuana terapéutica. De hecho, los pacientes con VIH representan alrededor del 80% de los 10 000 miembros del primer grupo de pacientes médicos de marihuana terapéutica: El Club de Compradores de Cannabis de San Francisco de Dennis Peron. Un estudio realizado en Canadá mostró que uno de cada tres pacientes de VIH en Ontario usaban marihuana para la pérdida de peso, náuseas, vómitos y pérdida del sueño (Furler). Un estudio en pacientes con VIH en San Mateo, California, mostró que el 52% usaba la marihuana para las náuseas o la pérdida de apetito, el 28% para el dolor y el 57% para la ansiedad y la depresión relacionada con la enfermedad (Koopman). Los investigadores llegaron a la conclusión de que la marihuana se usaba con mayor frecuencia por motivos mentales que físicos.

El principal problema de salud tiene que ver cuando el consumo de marihuana y los pacientes con VIH tienen infecciones respiratorias por fumar. Sus sistemas inmunitarios comprometidos hacen que los pacientes con VIH sean altamente susceptibles a la infección pulmonar por neumonía Pneumocystis carinii (PCP) que es potencialmente mortal.  Fumar puede reducir la resistencia a las infecciones respiratorias. Según un estudio reciente de la Johns Hopkins University sobre el consumo de drogas por los pacientes con VIH, los fumadores de drogas como la marihuana o la cocaína eran dos veces más propensos a contraer la PCP.  Las implicaciones del estudio aún son vagas debido a que casi la mayoría de los sujetos fumaban cigarrillos. En cualquier caso, los pacientes con VIH deberían fumar con precaución e intentar usar vaporizadores o preparados comestibles en su lugar.

Otra preocupación en relación con la salud es que existe una contaminación en potencia al fumar marihuana por las bacterias y las esporas de hongos (como por ejemplo los hongos Aspergillus) los cuales pueden provocar una enfermedad pulmonar potencialmente mortal para los pacientes con SIDA. Las infecciones por hongo Aspergillus, aunque poco frecuentes, se han producido en pacientes con cáncer que fumaban marihuana para aliviar las náuseas. En vista de esto, los pacientes deberían tomar precauciones y evitar fumar marihuana contaminada. Consulte el capítulo 6 "Preparación y métodos de dosificación" para obtener instrucciones sobre cómo esterilizar la marihuana. De manera alternativa, muchos pacientes con VIH prefieren consumir marihuana de forma oral.

Algunos críticos han presentado quejas ocasionales sobre posibles propiedades inmunosupresoras del THC que tienen implicaciones peligrosas para los pacientes con SIDA, El hecho de que la FDA haya aprobado el Marinol para el tratamiento del SIDA debería disipar esta queja como una alarma falsa. En su mayor parte, los efectos inmunosupresores del cannabis están todavía debatiéndose, pero el cannabis es con probabilidad mejor descrito como un "inmunomodulador". En lugar de suprimir el sistema inmunológico, ajusta o equilibra la respuesta del sistema al estimular ciertas respuestas en unos casos y al eliminarlas en otros.

En cualquier caso, los efectos inmunosupresores a menudo atribuidos a la marihuana no van a agravar las infecciones por VIH. El VIH suprime la producción de las células T del sistema inmunológico las cuales, como han demostrado los estudios del Dr. Abrams, se crean al consumir marihuana.

Los estudios epidemiológicos de los consumidores recreacionales han demostrado consistentemente que no hay pruebas para sugerir que la marihuana aumenta la susceptibilidad al SIDA , una afirmación hecha por algunos extremistas que están en contra de las drogas. De hecho, un estudio sobre la salud de los hombres en San Francisco sobre 354 personas con VIH positivo encontró una disminución en la tasa de progresión del SIDA entre los consumidores de marihuana. Aunque la diferencia no era estadísticamente significativa cuando se ajusta por otros factores como la salud inicial de los diferentes estudios de población. El estudio Multicenter AIDS Cohort  examinó 1 662 consumidores de drogas con VIH positivo, el 89% de ellos afirmaron haber consumido marihuana (Kaslow). El estudio informó que no hubo conexión entre el uso de drogas y la progresión de la enfermedad del VIH o la reducción de las células T CD4+.

Robert

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