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Marihuana Terapéutica Y Dolor Crónico

I love marijuana chronic pain

Dolor crónico

A día de hoy, muchos pacientes encuentran que la marihuana es mucho mejor que los analgésicos con receta para paliar el dolor crónico. De hecho, el dolor crónico es el síntoma número uno para usar la marihuana terapéutica. Cerca del 88% de los 14.831 pacientes de marihuana terapéutica de Oregón dicen que lo usan para el "dolor severo", incluyendo a muchos otros que la usan para otras molestias. En la práctica del Dr. Mikuriya el 46% de los pacientes consumían marihuana terapéutica para el dolor mientras que el 27% lo hacía para trastornos del estado anímico y el 9% para espasmos y convulsiones (Gieringer).

El dolor crónico severo se trata de manera común con narcóticos opiáceos como la codeína, la morfina, la oxicodona (en Percotet y OxyContin)  y metadona (entre otros analgésicos sintéticos). Estos opiáceos son notablemente adictivos y los pacientes pueden desarrollar una tolerancia a los efectos. Además, muchos pacientes informar estados de incapacitación a causa de los efectos soporíferos y estupefacientes de estos medicamentos. Por otra parte, existen analgésicos sintéticos no adictivos, pero no son por lo general lo suficientemente potentes para aliviar el dolor. Algunos de estos medicamentos (como el paracetamol) conllevan un grave riesgo de daño hepático en dosis excesivas.

Un sector creciente entre los pacientes encuentra que fumar marihuana puede eliminar por completo la necesidad de los fármacos más fuertes como los narcóticos opiáceos. Un buen ejemplo de esto es Bill, quien sufría de ciática en la espalda y en las piernas después de una operación de fusión espinal: "Los doctores me prescribieron altas dosis de analgésicos, incluso morfina y metadona, después de la operación. La medicamentos que me recetaron me dejaban muy drogado, con dolor y sin poder llevar una vida normal. Tenía ganas de suicidarme. Entonces, uno de los doctores me sugirió que probase la marihuana. Cuando la probé, descubrí que aliviaba el insoportable dolor agudo, el dolor punzante que sufría. Aunque aún experimentaba cierto dolor persistente, punzante, mi nivel de incomodidad era ahora tolerable sin efectos negativos por la "medicación". La marihuana resultó ser una bendición para mí."

El Dr. James B. Mattison, una autoridad en marihuana del siglo XIX, decía que la marihuana resultaba ser "un sustituto eficiente para la amapola" en el tratamiento de los pacientes adictos al opio, al cloral o a la cocaína. "Su poder en este sentido a veces me ha sorprendido" añadió Mattison.

Estudios recientes han traído a un primer plano la acción analgésica de los cannabinoides. Las investigaciones muestran que el THC y otros cannabinoides en realidad inhiben las respuestas agudas a los estímulos de dolor. Los cannabinoides parecen ser los más eficaces en el alivio de la sensibilidad a un dolor aumentado (hiperalgesia) y al dolor crónico asociado con el daño en los nervios y la inflamación. Los cannabinoides actúan a través del sistema central nervioso por medio de los receptores CB1 en el cerebro y en la médula espinal, pero también periféricamente a través de la acción directa en los tejidos corporales afectados por medio de los receptores CB2 y CB1.

Al igual que otros opiáceos, los cannabinoides bloquean las vías de dolor en el sistema central nervioso solo con un sistema de señalización petroquímica diferente. Por lo tanto, la marihuana y el opio ofrecen diferentes grados de alivio para condiciones diferentes. Algunos pacientes no pueden cambiar los opiáceos por el cannabis mientras otros pueden encontrar que su dependencia a los opiáceos se reduce notablemente. Algunas pruebas sugieren que la marihuana y los opiáceos trabajan en conjunto para completar o potenciar sus propiedades analgésicas.

Los cannabinoides, a diferencia de los opiáceos, pueden también actuar directamente en los tejidos dañados al aliviar la inflamación de los nervios afectados. El cannabis es claramente eficaz contra la neuritis y la neuropatía, dolor fomentado por nervios dañados o inflamados. Como hemos señalado, el estudio del Dr. Abrams encontró que fumar marihuana es eficaz a la hora de aliviar la neuropatía periférica debido al HIM. Estudios realizados por la compañía británica GW Pharmaceuticals han mostrado que los extractos de marihuana son efectivos contra la neuropatía de la diabetes y la alodinia, dolor de los pacientes con esclerosis múltiple caracterizado por una reacción dolorosa a un estímulo normalmente inocuo como puede ser el roce con la ropa. GW Pharmaceuticals también encontró que Sativex era singularmente eficaz contra el dolor producido por el cáncer en los pacientes que no respondían ante el uso de los opiáceos. Un estudio muy similar no encontró ningún beneficio en un extracto puro de THC que carecía del CBD que se encuentra en Sativex.

En su mayor parte, el CBD a solas no parece ser efectivo en el tratamiento del dolor puro. Aunque en conjunto con el THC podría aliviar el dolor indirectamente con su acción sedante o al aliviar los espasmos musculares.

Algunos estudios también han sugerido que los cannabinoides pueden decrecer la sensibilidad al dolor que es artificialmente inducida por el calor, los pinzamientos, la irritación química, etc. Sin embargo, los resultados no han sido consistentes. Un estudio reciente realizado por el Dr. Mark Wallace para el Centro para la Investigación del Cannabis Terapéutico sugirió que fumar marihuana era efectivo al aliviar el dolor inducido artificialmente, pero solo a dosis moderadas (Wallace). Al igual que otros muchos estudios han demostrado, dosis excesivas han hecho incrementar la sensibilidad al dolor.

Sería imposible listar todas las enfermedades dolorosas para las que la marihuana se ha demostrado ser efectiva. Muchas de estas enfermedades son inusuales en cuanto a que no responden en absoluto a los tratamientos convencionales. Algunos de estos incluyen el síndrome rotuliano de uñas (una malformación genética de las uñas); la estenosis espinal (compresión de la columna vertebral); síndrome eosinofilia-mialgia (EMS, una enfermedad provocada por el triptófano adulterado); condromalacia rotuliana (blandamiento de las rodillas, o " rodilla de corredor"); y seudohipoparatiroidismo (caracterizado por un crecimiento abundante de las estribaciones de los huesos). Muchas de estas enfermedades implican un dolor físico extremo asociado con trastornos del esqueleto o con nervios dañados.

La marihuana es uno de los medicamentos preferidos entre los veteranos incapacitados por heridas de guerra y está subrepticiamente recomendada y se proporciona en algunas clínicas de veteranos de guerra para el dolor que de otra forma sería difícil de tratar. El THC ha demostrado ser útil ante el "dolor fantasma" de miembros amputados; causalgias o dolor que se siente en los miembros que han sido dañados; y neuralgias, a menudo caracterizadas por dolores intensos extendidos a lo largo de los nervios, especialmente la neuralgia trigeminal o tic doloroso el cual causa un dolor punzante en la mandíbula.

El cannabis también puede ser usado con éxito en el tratamiento del dolor crónico asociado con el cáncer en fase avanzada. Una investigación realizada en el Clinical Research Center de la universidad de Iowa (Estados Unidos) en 36 pacientes terminales de cáncer sugería que el THC oral en dosis de 5 a 10 mg era casi igual de efectivo que 60 mg de codeína en el alivio del dolor durante horas (Noyes). Con el doble de la dosis, 20 mg de THC, se descubrió que era incluso más potente que 120 mg de codeína sin la incomodidad de la sensación de sedación o de incapacidad mental. Por supuesto, los efectos psicoactivos del THC dependen en gran parte de lo que se consume haciendo que sea más agradable para unos que para otros. Solo un paciente en esta investigación no había tenido ningún contacto previo con la marihuana lo que le hizo más susceptible a los efectos psicoactivos adversos.

Algunos pacientes alegaron que los efectos psicoactivos de la marihuana pueden ser un analgésico en sí y por sí mismo. Un paciente de cáncer en fase terminal de nombre Gordon utilizó un régimen de auto tratamiento para linfoma avanzado el cual se había expandido a su páncreas y su médula ósea. Él siguió una rigurosa dieta, ejercicio y meditación usando solo un medicamento, la marihuana. Según Gordon, la marihuana no eliminó el dolor pero le ayudó a "aprender a vivir con él" en un estado que describió como la "vibrating blissfulness" (vibración feliz). Después de repetida experiencias, encontró que el dolor se reduce en tanto que la "capacidad de no pensar en él se pierde".

Gordon, que cultivaba y cosechaba su propia marihuana, dijo que era capaz de desarrollar una variedad particular que era bastante eficaz en minimizar el dolor extremo. También descubrió que era posible realizar híbridos entre diferentes variedades de marihuana que podrían abordar diferentes tipos de trastornos físicos, emocionales o del sueño entre otros. Por desgracia, la policía antidroga se enteró del trabajos de Gordon y destruyó toda su cosecha.

Robert

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