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Mitos Sobre La Marihuana

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MITOS SOBRE LA MARIHUANA

Los propagandistas antimarihuana han adscrito muchos otros efectos adversos a la marihuana. De hecho, muchas de estas afirmaciones sobre la toxicidad de la marihuana parece que nunca desaparecerán. Una cantidad considerable de estos argumentos fueron publicados ampliamente en la década de los ochenta por el gobierno de los Estados Unidos y por grupos antimarihuana, pero han sido desmentidos. Los mitos comunes incluyen:

- La marihuana afecta a la fertilidad y a la reproducción.
- La marihuana provoca daño cerebral.
- La marihuana daña las células y los cromosomas.
- La marihuana daña el sistema inmunitario.
- La marihuana es "el paso previo" a la ingesta de drogas duras.
- La marihuana provoca violencia.

FERTILIDAD Y REPRODUCCIÓN

Expertos del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA) reportan ahora que el cannabis no tiene efectos permanentes en el aparato reproductor masculino o femenino. Exactamente no ha habido ningún caso de alteración de la fertilidad entre los consumidores de ambos sexos. En todo caso, la marihuana puede causar trastornos leves y temporales en el ciclo menstrual, la ovulación y la fertilidad. Los estudios han demostrado también que la marihuana reduce la testosterona y otras hormonas sexuales en hombres y mujeres

 

DAÑO CEREBRAL

Incluso expertos del NIDA han admitido que el cannabis no mata las células del cerebro. Este mito ha sido ampliamente basado en un experimento con animales bastante sospechoso dirigido por el Dr. R.G. En este estudio los monos fueron expuestos a diferentes niveles descontrolados de humo. Dicho estudio fue ampliamente refutado por una investigación metódica realizada en el Centro Nacional de Investigación Toxicológica y el SRI International (Morgan). Estudios en humanos realizados en Jamaica y en Costa Rica han demostrado pocas o ninguna evidencia que no apoye el "daño cerebral".

Un alto consumo de marihuana puede provocar un rendimiento menor calculable en algunas tareas cognitivas como la memoria, la concentración, la fluidez al hablar, la capacidad de aprendizaje y la memoria. Estos efectos pueden durar varios días, pero casi siempre son de corta duración. De hecho, la investigación realizada por el Dr. Harrison Pope en el Hospital McLean en Belmont, Massachusetts, descubrió que el deterioro cognitivo entre los consumidores frecuentes duraban de 1 a 7 días y nunca después de 28 días. El Dr. Pope sugirió que el deterioro mental producido por la marihuana es reversible (Pope y Solowij). El Dr. Igor Grant, profesor de psiquiatría en la universidad de California-San Diego y director del Centro para la Investigación del Cannabis Terapéutico de California, reafirmó las conclusiones del Dr. Pope en un análisis de 15 estudios previos (Grant). El Dr. Grant se sorprendió de que el uso crónico de marihuana no causara daños cerebrales permanentes al ver como sí lo puede hacer el consumo excesivo de alcohol, anfetaminas y otras drogas.

 

DAÑO CELULAR Y DE LOS CROMOSOMAS

Las afirmaciones de que el THC causa daños en los genes y los cromosomas proviene de estudios desfasados de la década de los 70 que han sido ampliamente refutados (Morgan y Zimmer).

 

SISTEMA INMUNOLÓGICO

Con frecuencia, los detractores han defendido que el THC deteriora el sistema inmunológico. Los aparentes efectos inmunosupresores del THC fueron analizados y reproducidos por primera vez en estudios de laboratorio en los setenta. Estos estudios descubrieron que el THC inhibía ligeramente la actividad de ciertas células inmunitarias (en concreto las células T). En gran medida, estos efectos son leves y sutiles. No se ha observado ningún caso de deficiencia en el sistema inmunológico en seres humanos en estudios clínicos o epidemiológicos. Como hemos visto, los estudios en pacientes con VIH/SIDA  no han demostrado efectos inmunosupresores dañinos provocados por la marihuana. De hecho, hay pruebas de que el THC puede estimular, en realidad, las células inmunológicas y mejorar el número de células T.

Pero, la supresión inmunológica puede ser motivo de preocupación en determinadas situaciones. Especialmente en aquellas en las que la respuesta inmunológica del cuerpo es necesaria para prevenir las infecciones provocadas por organismos hostiles. En realidad, los canabinoides no realizan tal supresión del sistema inmunológico sino que lo modulan, aumentando su respuesta en ciertas ocasiones y perjudicándola en otras. El profesor Robert Melamede del departamento de biología de la universidad de Colorado dice que el sistema inmunológico está equilibrado entre dos vías diferentes denominadas Th1 y Th2. La respuesta de Th1 promueve normalmente la inflamación para protegerse de las infecciones mientras que la respuesta por parte de la vía Th2 es, naturalmente, antiinflamatoria. Los canabinoides de forma general eliminan la respuesta Th1 y promueven la respuesta Th2. La respuesta Th1 es vital para luchar contra organismos infecciosos como los que causan la tuberculosis y la legionelosis. De esa forma, probablemente, es una buena idea evitar la marihuana si necesitas la respuesta Th1. Si no necesitas una respuesta inmunológica saludable existen toda una serie de enfermedades como la artritis, el reumatismo, la diabetes y la enfermedad de Crohn que requieren las propiedades antiinflamatorias de la respuesta Th2.

Algunas personas pueden ser especialmente vulnerables a los efectos inmunológicos adversos. Conocemos a un paciente que tenía verrugas en los genitales (infección por el virus del papiloma) y resistió el tratamiento cada vez que consumía marihuana. Diferentes estudios de laboratorio han demostrado que la marihuana puede en realidad promover herpes en animales. Por el contrario, algunos pacientes insisten que la marihuana alivia los herpes. Lo mejor para los pacientes es siempre ser consciente de cualquier reacción, tanto beneficiosa como adversa.

En comparación con el THC oral, fumar marihuana afecta la respuesta inmunológica de los pulmones. Esto no guarda relación con los canabinoides pero, en cambio, las toxinas pirolíticas (producidas en la combustión) en el humo son las que atacan las células inmunitarias de los pulmones, cilios y otros mecanismos de defensa.  Puedes evitar estos riesgos ingiriendo o vaporizando la marihuana.

 

PUERTA DE ENTRADA PARA LA ADICCIÓN A LAS DROGAS DURAS

Quizás el mito más popular esgrimido por los detractores de la marihuana es que esta es una "puerta de entrada" para el consumo de drogas duras (por ejemplo, conduce al consumo de heroína, cocaína y otras drogas que generan adicción). No existe una base farmacológica para esta idea, porque el THC nunca va a programar el cerebro para que desee drogas más duras. El mito proviene de una observación superficial de que la marihuana, a menudo, es la primera de una cadena de drogas ilegales para muchas personas. Por supuesto, el alcohol, el tabaco, la cafeína e incluso la leche materna tienden a preceder al consumo de marihuana. La única diferencia significativa es que la marihuana no es legal y la gente debe obtenerla de traficantes ilegales que suelen comerciar con otras drogas ilegales. De esta forma, la marihuana no es una puerta de entrada a la adicción sino a un mercado de drogas ilícitas.

Los investigadores científicos han rechazado en varias ocasiones la teoría de dicha puerta de entrada. El informe de La Guardia estuvo entre los primeros estudios científicos que examinaba legítimamente la cuestión (Academia de Medicina de Nueva York). Este informe llegaba a la siguiente conclusión: "La práctica de fumar marihuana no conduce a la adicción en el sentido médico de la palabra" y "el consumo de la marihuana no conduce a la adicción de la morfina, la heroína o cocaína..." Un estudio reciente de la universidad de Pittsburgh llevado a cabo en adolescentes reveló que el consumo de marihuana no es un indicador fiable del consumo de otras sustancias posteriores (Tarter).

El conocido director general del Departamento Federal de Narcóticos (FBN en sus siglas inglesas), Harry Anslinger, popularizó dicha teoría. Irónicamente, Anslinger había negado en un principio la teoría en su testimonio ante el Congreso en relación a la Ley sobre el impuesto de la marihuana en 1937. Cuando se le preguntó sobre la conexión entre el consumo de marihuana y la adicción al opio o la cocaína, Anslinger respondió: "No, señor No tengo constancia de ningún caso de ese tipo. Creo que son cosas completamente diferentes. La adicción a la marihuana no va en esa dirección" (King). Por supuesto, más tarde cuando Anslinger testificó a favor de la ley de control de narcóticos de 1956 en Estados Unidos, la cual incluía penas muy duras para la marihuana dijo: "Este es un gran problema y nuestra preocupación principal es el consumo de marihuana, que con el tiempo, si se consume durante un tiempo prolongado, avoca a la adicción de la heroína" (King).

La verdadera falacia detrás de esta teoría sobre la puerta de entrada a otras adicciones es que en sociedades que permiten el cannabis como es el caso de la India, Holanda o Jamaica es que no tienen tasas más altas de heroína o de otras drogas duras que otros países.

 

VIOLENCIA

Contrariamente al mito, la marihuana no promueve un comportamiento violento. De hecho, tiende a suprimirlo. La idea de los fumetas enloquecidos abocados al caos surgió a través de las historias de terror de los años 20. Estas eran, por supuesto, expuestas como invenciones y posteriormente como estudios científicos que mostraban que la marihuana propiciaba a la pasividad más que otra cosa. Esta fue la conclusión llevada a cabo por el informa de La Guardia de Nueva York, la cual decía: "no se observa agresividad o comportamiento violento".

Un estudio de la Academia Nacional de Ciencias, "Marihuana and Health", declaró: "Ambos estudios experimentales y retrospectivos en los seres humanos no han podido demostrar que el uso de la marihuana conduce a un aumento de la agresividad". La mayor parte de los estudios sugieren un efecto totalmente contrario. La marihuana parece tener un efecto sedante y que puede reducir de alguna forma la intensidad de los sentimientos de enojo y probablemente el comportamiento agresivo interpersonal".

Al parecer, después de todo, el hippie relajado, el cual no es un bandido asesino, es el estereotipo más realista de un consumidor de marihuana.

Robert

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