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Peligros que Afectan tus Plantas de Marihuana: Enfermedades Comunes y Problemas

I love marihuana peligros

Enfermedades de las plantas de marihuana

Al igual que cualquier otra forma de vida en el planeta, las plantas de marihuana son susceptibles de riesgos únicos y enfermedades. No importa lo prodigioso que hayas sido con los cuidados en tu cultivo, de forma eventual te vas a encontrar con algún tipo de amenaza o problema en tus plantas. El artículo se ha diseñado para darte una idea de los problemas que puedes encontrarte, tanto como cultivador en interior como en exterior, y para ofrecerte algunos consejos sobre la manera de superar los obstáculos más comunes.

Las tasas de deserción para las plantas en ciernes suelen ser terribles para los cultivadores en exterior (más del 50% en algunos casos) y en la mayoría de las plantas la vida o la muerte es una lucha diaria hasta que tienen al menos dos meses de vida y 30 cm de altura o más. Incluso entonces pueden haber peligros: desde las babosas, cuyas travesías a través del follaje lo deja muerto y repleto de mucosidad; o incluso ciervos, alces y ratones que pueden acabar (y lo hacen) con más de una docena de plantas grandes en una sola noche. Luego por supuesto está la gente; segadores quienes se apropiarán de todas las plantas que puedan cargar, sin importarle su fase de crecimiento, y los policías de ojo avizor que viven para estar en las noticias de la noche junto a una pila de plantas de marihuana ardiendo (en realidad, no es un lugar tan malo para estar). Los cultivadores en exterior se enfrentan a varias amenazas naturales en sus cultivos, pero la mayoría de las amenazas pueden ser tratadas con eficacia. A continuación, se presentan algunas de las plagas más comunes que un cultivador puede esperar encontrarse.

 

Los saltamontes y los salta hojas se encuentran entre los pocos insectos que comen hojas que parecen ser capaces de subsistir en el follaje del cáñamo. Empezando por los bordes, ambos insectos empiezan a comer tiras finas de hojas hasta que algunas veces no queda nada más salvo las más pesadas venas. De hecho, aunque, estos insectos no suelan comer mucho, y merezca la pena ver a estos pequeños devoradores tan colocados, los puedes coger de la hoja con la mano. Si cualquiera de los dos se convierte en un problema, yo rocío ligeramente el perímetro de un repelente de insectos basado en permetrina en la tierra alrededor de la planta hasta un radio de 2 metros. Esta piretrina sintética (un producto de la familia de las margaritas) es relativamente segura para los humanos y es el ingrediente activo en los espráis antipulgas, matando a los insectos y arácnidos por contacto. No recomiendo usarlo en ninguna parte de la planta, pero un perímetro de permetrina en el suelo es suficiente para desalentar a la mayoría de los comedores de plantas (incluso mamíferos) durante un período de al menos tres días. La permetrina no tiene efectos duraderos en una planta o en el medio ambiente.

 

Las babosas pueden ser una seria amenaza para las plantas de marihuana, especialmente durante las húmedas, cálidas noches de verano cuando estas emergen de debajo la humedad, de los troncos podridos o los tocones para encontrar comida. Si no se controlan, sólo media docena de estos humildes forrajeros pueden subir el tallo de casi un metro de una planta. Consumen una cantidad sorprendente de material de las hojas e infligen un daño real a la planta. Por una razón que desconozco, el fino rastro que la babosa deja a través de las hojas de marihuana es suficiente para matarlas por sí mismo. Lo que es peor, las babosas parecen arrastrarse a los extremos de las tiernas ramas, con su mortal desplazamiento. Puesto que el final de las ramas es donde se produce el mayor crecimiento (incluyendo los cogollos) se hace imperativo detener la invasión de babosas antes de que maten por completo las plantas.

Una vez más, un círculo de permetrina pulverizada en la tierra alrededor de las plantas es una barrera efectiva contra las babosas, las cuales reaccionaran inmediatamente de forma violenta cuando la toquen. Si es posible, visita las plantas durante la noche, cuando las babosas están más activas, y usa una tenue linterna o faro para arrancar de tus plantas cualquiera que encuentres con tus dedos. Puedes soltar las criaturas repulsivas en un tarro para trasladarlas a una zona menos impugnable, pero yo generalmente las cojo de las plantas y las arrojo al bosque. El traslado aéreo no va a dañar a la babosa, pero sé que esa no volverá esa noche, mientras que el escudo de permetrina asegurará que no volverá después de eso.

 

Los ciervos normalmente suelen dejar las plantas intactas, pero como las ardillas que regularmente picotean hongos alucinógenos, hay unos pocos fervientes consumidores que disfrutan de estar colocados y serán estos individuos los que pueden despojar por completo una planta. A falta de incisivos superiores, los ciervos (también el ganado) cogen de un mordisco las ramas de maría entre sus incisivos inferiores y el paladar duro superior, tirando hacia atrás y quitando todo el follaje de esa rama. Si no se controla, un único ciervo puede deshojar totalmente dos o más de plantas de 1,2 metros en una sola noche.

Algunos cultivadores de gran escala para los cuales las plantas sanas significan ingresos afirman que el mejor repelente de todos para los ciervos en el campo es la sangre de ciervo. Como incentivo, puedes comerte al ciervo del que se utilizó la sangre. Repelentes menos violentos pueden ser tan simples como depositar tu propia orina en los árboles y arbustos para demostrar que eres el depredador dominante (veganos a un lado, todos los animales consideran a los humanos como comedores de carne). Este es mi método repelente de animales preferido. En el caso de que los ciervos sean demasiado numerosos y demasiado insistentes, las esencias de orina vendidas en las tiendas de suministros de caza y comercializadas para esa actividad funcionan bien si se usan de forma sensata; un ciervo de cola blanca evitará el aroma de un alce dominante o de un oso, como lo haría la mayoría de animales.

 

Otros animales, desde ratones y ardillas listadas hasta algunas aves comen los brotes de marihuana y las tiernas plantas jóvenes antes de que sus tallos se conviertan leñosos y su contenido de THC les coloque demasiado. Los animales más pequeños también respetan los olores a orina, pero el mejor método para espantar a estos pequeños es el olor de un depredador diseñado por la naturaleza para cazarlos, como el olor del coyote o del zorro, el cual se vende online en Buckstopscents y otras páginas web de otros fabricantes.

 

Ácaros y otros insectos parasitarios que se alimentan y residen en las plantas en crecimiento de marihuana son raramente un problema cuando se cultiva en exterior. En el caso de que los ácaros o los pulgones invadan tus plantas, no hace falta decir que los insecticidas en espráis convencionales no son una opción viable para el follaje que acabará en el cuerpo de una persona. Los cultivadores en armario han tenido un buen éxito rociando las hojas y las ramas de las plantas infectadas con una solución de ajo fresco y agua al estilo de un té el cual no daña las plantas pero aparentemente es repugnante para la mayoría de parásitos.

 

Las orugas de palomilla gitana, conocidas coloquialmente como “polillas” son comunes en toda América y sus grandes hábitats membranosas son una vista común en las horcaduras de los árboles en verano, especialmente en cerezos y otros árboles frutales y particularmente cuando su población están en su máximo cíclico. Las orugas, las cuales no tienen enemigos naturales ya que tienen un mal sabor, pueden llegar a ser voraces durante esa fase porque se han comido a ellas mismas en una masa de inanición.

Las poblaciones "estacionales" que tienen altibajos como esta se encuentran en toda la naturaleza. Cuando la superpoblación de orugas hambrientas se vea obligada a alimentarse y a propagarse bajo condiciones que sencillamente son insuficientes para soportar su número, las plantas y árboles que normalmente no serian arrasadas lo serán. De nuevo, un perímetro de permetrina pulverizado en la tierra a una distancia de unos dos metros alrededor de la planta será un medio eficaz de disuasión, pero este debería ser aplicado cada dos o tres días y después de cada lluvia. Experimentando, he tenido también buenos resultados rodeando las plantas con una fina capa de excrementos frescos de vaca; por la razón que sea, las polillas parece que no quieran arrastrarse a través de excrementos frescos. Los gusanos que lo hagan y lleguen a sus plantas será más efectivo el quitarlos con la mano como hacían antaño los cultivadores antes de los insecticidas y aplastarlos bajo tus pies. Esta práctica puede no ser bien vista por algunas personas pero, ¿qué vas a hacer, reubicar las orugas?

 

Viudas negras parecen tener una afinidad inusual por las plantas de maría. No puedo decir por qué, pero puedo relatar varias experiencias a mitad de verano cuando he encontrado una elegante viuda negra hembra posada en una red que había anclado a las ramas de una gran planta de marihuana. Yo las dejo en paz hasta la cosecha, pero te aconsejo arrancar una planta habitada por una viuda negra con precaución, especialmente cuando una madre protectora está guardando un huevo de forma redondeada envuelto suspendido en su telaraña.