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Plagas de la marihuana: Orugas

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Orugas y Cannabis

El más dañino de este tipo de plagas segmentadas y suaves son el taladro del maíz y los tortrícidos. Estos se alimentan del tejido en el interior de los tallos creando aftas que debilitan la planta.  Una planta de cannabis dénsamente infestada puede colapsar.  Únicamente se necesitan de 5 a 12 larvas para acabar literalmente con una planta.  Igualmente de perjudiciales son los agujeros perforados en los tallos por los taladradores de maíz al dejar una puerta abierta para otros insectos que se alimenten de savia, dando como resultado literalmente que la vida de la planta de marihuana sea drenada.  Los tortrícidos atacan las sumidades floridas.  ¡Esta será una actividad que querrás cortar de raíz inmediatamente!

A menudo, las orugas perforadoras de tallos no se detectan hasta que el daño está hecho porque causan los estragos desde el interior de la planta.  Examina los tallos en busca de agujeros con marcas circundantes marrones.  Las posibilidades de que tengas un problema dependerá de si los agujeros son visibles en tu planta de cannabis.  El único tratamiento efectivo para los taladradores de maíz es cortar dicha parte de la planta.  Si la planta no "se recupera", haz un corte limpio en la base de la marca, eliminándola de forma completa para asegurarte ningún otro daño adicional en el futuro.

Todas las orugas provocan daños en las plantas de marihuana; ¡les encanta la marihuana!  Sabemos que las orugas se comen las hojas y las flores de todas las plantas, la maría no es una excepción.  El daño que causan es fácilmente visible indicado por la aparición de marcas de mascado en las hojas.  Introduciendo avispas parásitas se permitirá que la naturaleza siga su curso erradicando las orugas.   Las posibilidades de que aparezcan por si mismas se producirá una vez que se detecte la presencia de orugas.  La madre naturaleza tiene un sentido innato de saber cuando tiene que mandar las tropas. Las avispas parásitas depositarán sus huevos en los cuerpos de las orugas.  Cuando los huevos eclosionen, los bichos repulsivos se convierten en un delicioso manjar para las futuras avispas.

 

 

Otro contingente, cortesía de la madre naturaleza, son las mantis religiosas.  Este increíble insecto adora los insectos; aunque no prospera en todas las zonas, si prosperan en tu zona, la ayuda está en camino.   Las mantis religiosas se comerán las orugas y no dejarán la planta hasta que no hayan limpiado el plato en el que comen, por decirlo de alguna forma.

Puedes controlar la población de orugas aplicando un aceite de nim (Azadirachta indica) en spray.  Es mejor rociar el spray después del ocaso o en un día completamente nublado pues el sol hace la mezcla ineficaz.  Rocía la parte superior de las plantas y la base a fin de disuadir a las orugas de que trepen a la planta desde el suelo.  No es necesario saturar tus plantas pero aplica una buena dosis.  Si alguna de las orugas no muere en el acto, estas morirán a medida que se desplacen a través del aceite.

Para fabricar tu propio aceite de nim, vierte de una a una cucharada y media de jabón líquido de lavavajillas en cuatro litros de agua tibia.  Añade 30 gramos de aceite de nim en el recipiente y agita bien.  Vierte la mezcla en un pulverizador.  No conserves el líquido sobrante  pues pierde su potencia al cabo de cuatro a ocho horas.  Aplica una vez por semana hasta que no haya signos evidentes de orugas en tu jardín.  El aceite de nim se puede comprar en internet o en cualquier tienda de jardinería.

Por supuesto, siempre puedes quitar con la mano las orugas que encuentres en tu planta.  Sólo asegúrate de que las eliminas o las orugas se deslizarán de nuevo a tus preciosas plantas.