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Plagas de la marihuana: tuzas y topos

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Tuzas, topos y Cannabis

Las tuzas y los topos son ambos   Rara vez los verás porque gastan sus vidas en las profundidades de la oscuridad.  Aunque ambos vivan bajo tierra, tienen sus diferencias.

Las tuzas son de tamaño medio, de entre 12 a 35 centímetros de largo y tienen largas colas bajas.  Son de color marrón claro tirando a negro, tienen pequeñas cabezas planas, así como sus orejas y sus ojos. Sus dientes y garras son muy fuertes.   Sus incisivos están diseñados para roer y desgarrar las raíces.

Por otro lado, los topos son pequeñas criaturas oscuras que van de los doce a los diecisiete centímetros de longitud. Tienen pequeños ojos, de hecho, se dice que son ciegos; hocicos puntiagudos y fuertes garras.  Esto les permite limpiar sus complejos de túneles  subterráneos.

Las tuzas son criaturas solitarias aunque tengan a sus espaldas la cercana comunidad de tuzas.  Estas crean "ciudades" debajo de la tierra para sus familias.  Las tuzas adultas permanecen en la superficie para vigilar la madriguera y emiten un silbido cuando un depredador se encuentra cerca lo que indica a las tuzas que deben esconderse.  Las tuzas comen raíces, árboles, césped y plantas.  Esto causa un problema al cultivador de cannabis.

A pesar de que airean el suelo por medio de la actividad de la construcción de túneles e incrementan la fertilidad del suelo, las tuzas se alimentan de todas las raíces que encuentran en la canalización de sus hogares.  Esto genera ocasionalmente que  emerjan a la superficie para arrastrar bajo tierra con ellos la vegetación.  Esto es una mala noticia para el jardín de marihuana o para cualquier otro jardín.  Los topos por el contrario de alimentan de bichos y no son un perjuicio para el cultivo.  De hecho, uno de sus manjares preferidos son los grillotopos.

 

 

Un montículo de tuza parece diferente al montículo de un topo.  Los montículos de tuza son con forma de abanico con la apertura visible en el extremo más cercano al nivel del suelo.  Un montículo de topo, sin embargo, seguirá un camino a través del paisaje.  Cada montículo aparecerá como tierra aireada sin una entrada o salida visible.  Las zonas deprimidas pueden ser visibles en el centro o en la parte superior del montículo, indicando topos, a diferencia de las tuzas.

Los repelentes ya sea para las tuzas o para los topos no hacen más que realicen sus túneles en otra dirección.  En el caso de las tuzas añadir adelfas en el sitio de plantación puede funcionar pues son tóxicas.  Sin embargo, corres el riesgo de envenenar a las criaturas y a los seres humanos al hacerlo.

En cuanto a lo que atañe al tema del control no necesitas preocuparte por los topos.  Simplemente realizarán el túnel alrededor del sistema de raíces de tus plantas de cannabis porque no están interesados.  Las raíces no son una fuente de alimentación para los topos; son un mero obstáculo que pasarán de largo en su ajetreado viaje en busca de insectos.

La tuza es otra historia.  Los búhos, los halcones y otras aves depredadoras son remedios biológicos para este roedor.  Si se encuentran presentes en tu área estas estarán alerta y actuarán de forma rápida al primer avistamiento de una tuza.  Mas allá de esto, se han aplicado técnicas de fumigación, pero corres el riesgo de dañar a otros animales por no mencionar el medio ambiente.

Como alternativa, intente empujar aceite de ajo o aceite de ricino hasta la desembocadura del montículo para que se marchen a otro territorio.