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Preocupaciones En La Salud A Largo Plazo: Efectos Adversos De La Marihuana

I love marijuana long term health concerns

Preocupaciones en la salud a largo plazo

Aunque la marihuana sea una de las drogas más seguras del planeta al ingerirse con moderación,  el riesgo de efectos adversos aumenta a largo plazo con el uso intensivo. La relativa novedad de la marihuana en los países desarrollados hace que los datos epidemiológicos a largo plazo sean escasos. Estudios en usuarios a largo plazo en Jamaica, Costa Rica y Grecia han mostrado sorprendentemente pequeñas evidencias de problemas físicos incluso con un uso extremadamente intensivo (10 o más porros por día). Sin embargo, detectaron algunos efectos cognitivos y físicos sutiles.

Hubo que esperar hasta 1993 para un estudio controlado con el fin de producir estadísticas epidemiológicas reales sobre la seguridad de la marihuana a largo plazo en los usuarios que no fuman tabaco. Llevado a cabo por el Kaiser Permanente Center for Health Research, el estudio comparó los registros médicos de 452 no fumadores de tabaco, fumadores diarios de marihuana con los de 450 no consumidores (polen). El estudio mostró que la marihuana tenía un 19% más de riesgo de incurrir en enfermedades respiratorias que los no consumidores —unas cifras que mostraban la sospecha de que fumar marihuana podía causar enfermedades pulmonares de la misma forma que lo puede hacer fumar cigarrillos.

El estudio también reveló que los fumadores diarios de marihuana tenían un 30% más de probabilidades de sufrir lesiones que los no consumidores quienes indicaron un aumento en la probabilidad de accidentes causados por la intoxicación. Los riesgos por lesión eran mayores a largo plazo en los consumidores diarios de marihuana (15 años o más), pero no eran significativos en los nuevos consumidores.

Los autores del estudio Kaiser fueron rápidos en matizar las complicaciones inherentes de los efectos de la marihuana y del alcohol. Los sujetos que fumaban marihuana eran más propensos a beber más que aquellos que no fumaban. Esto era porque el subgrupo de personas no fumadoras (principalmente tabaco) que consumían alcohol con frecuencia fue excluido. Por otra parte, no se llevó a cabo ningún intento para controlar el uso de otras drogas como la cocaína, los opiáceos o la metanfetamina.

En resumen, los riesgos principales para la salud por marihuana parecen ser (1) enfermedades respiratorias derivadas por fumar y (2) accidentes resultado del deterioro mental. Afortunadamente, ambos riesgos pueden ser reducidos en gran medida tomando las precauciones adecuadas.

El acto de fumar

Al igual que el humo del tabaco, el humo de la marihuana, tiene efectos perjudiciales en la garganta y los pulmones. Dejando a un lado sus ingredientes psicoactivos, el humo de la marihuana y del tabaco son químicamente similares. Los dos se componen de toxinas que se saben que son perjudiciales para el sistema respiratorio. El THC y otros canabinoides no desempeñan un papel en estos peligros. Los productos químicos peligrosos son productos derivados no psicoactivos de la combustión de la hoja. Entre estos se encuentran los compuestos carcinógenos (causantes del cáncer) conocidos como hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs) los cuales se cree que son un componente importante en los cánceres relacionados con el tabaquismo.

Los alquitranes de la marihuana poseen concentraciones mayores de HAPs que el tabaco en base al peso y han demostrado ser cancerígenos en estudios de cultivos celulares en laboratorio. Además, los cambios en las células precancerígenas han sido observados en el tracto respiratorio a largo plazo, en fumadores crónicos de marihuana. En cualquier caso, los estudios relacionados con el consumo de marihuana con el cáncer no han ofrecido ningún resultado fulminante. Los estudios de este tipo son complicados ya que muchos consumidores de marihuana fuman también tabaco lo que hace casi imposible distinguir entre los efectos producidos entre uno y otro. Pero, como podremos ver más adelante, los estudios más grandes no han podido encontrar hasta el momento la relación entre el cáncer y fumar solo marihuana.

A diferencia del tabaco, existen muy pocas evidencias que relacione la marihuana con cáncer de tipo no respiratorio como el de vejiga, de colon o de recto. Esto puede ser debido a las diferencias químicas presentes en el tabaco y en el humo de la marihuana debido a que se produce menos humo de forma general al consumir marihuana.

Junto con los alquitranes sólidos, el humo de la marihuana también contiene toxinas gaseosas que están consideradas como factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Entre estas toxinas están el cianuro de hidrógeno, los óxidos de nitrógeno, el monóxido de carbono, los fenoles y los aldehídos volátiles.

Los estudios en humanos han desvelado que los consumidores frecuentes de marihuana tienen un mayor riesgo de sufrir enfermedades respiratorias como: bronquitis, dolor de garganta y otras infecciones. En la actualidad, el estudio Kaiser ha descubierto que estos riesgos son mayores en aquellas personas que han estado fumando marihuana menos de 10 años. Los fumadores que llevan tiempo fumando no revelaron mayores riesgos que los no fumadores —un dato curioso que los autores explicaron sugiriendo que los consumidores con problemas respiratorios podían ser más propensos a dejar de fumar antes.

El estudio Kaiser estaba lejos de ser holístico a la hora de detectar el cáncer relacionado con el tabaquismo. De hecho, los datos sobre el consumo de marihuana y el cáncer aún no son fiables porque la popularidad de la marihuana es relativamente reciente y no hay muchos usuarios de edad avanzada que la hayan consumido a largo plazo. A principios de los 90, algunos especialistas empezaron a reportar tasas más altas de las esperadas de cáncer de garganta, cuello y oral en los fumadores de solo marihuana más jóvenes. El Dr. Paul Donald de la universidad de California en Davis observó que el consumo de marihuana parecía incluso más frecuente que fumar tabaco entre sus pacientes de cáncer menores de cuarenta años (Donald).

Por otra parte, algunos investigadores han discutido cualquier relación entre la marihuana y los cánceres de tipo oral o de garganta. Un estudio más reciente de 407 pacientes por investigadores del Fred Hutchinson Cancer Research Center desveló que no había una relación entre fumar marihuana y el cáncer de tipo oral. En cualquier caso, el autor del estudio, Karin Rosenblatt, advirtió, "nuestro estudio no es la última palabra sobre si existen o no ciertos factores genéticos que pueden hacer que las personas que fuman marihuana tengan un mayor riesgo de cáncer" (Rosenblatt).

Mientras que los cánceres de tipo oral son menos mortales que los de pulmón siguen siendo mortales o pueden provocar desfiguraciones. Independientemente del papel que desempeñe la marihuana en estos cánceres se sabe que fumar tabaco y consumir alcohol en grandes cantidades exacerban el riesgo del cáncer de garganta o de tipo oral. Por lo tanto, es importante que los pacientes eviten fumar o consumir excesivamente alcohol.

Estudios científicos recientes sugieren que fumar marihuana es menos peligroso para los pulmones que el tabaco. Se ha asumido ampliamente durante algún tiempo que la marihuana provocaba de igual forma o aún más el cáncer de pulmón que el tabaco. Esta suposición se refutó por el primer estudio epidemiológico a gran escala de la relación entre fumar marihuana y el cáncer de pulmón llevado a cabo en 2005 por un equipo de investigadores dirigidos por la Dra. Mia Hashibe y el Dr. Paul Tashkin de la universidad de California en Los Ángeles (Hashibe).  Un estudio a gran escala entre 1209 pacientes con cáncer de pulmón, bucal, de laringe y de esófago reveló que no había correlación entre fumar marihuana y el cáncer. Curiosamente, el Dr. Tashking, un experto en enfermedades relacionadas con el tabaquismo, estaba seguro de que encontrarían una mayor incidencia relacionada con fumar marihuana. Para su sorpresa, encontró que no había un incremento del riesgo de cáncer incluso en los fumadores empedernidos de larga duración. En una categoría, entre los consumidores a corto plazo con cáncer de pulmón, los datos revelaron que las tasas de cáncer de pulmón entre los fumadores de marihuana eran más bajas de quienes no consumían.
Un estudio diferente realizado por investigadores de Harvard desveló que el THC inhibe el crecimiento y la propagación de los tumores de cáncer de pulmón en ratones de laboratorio (Preet). Los investigadores se dieron cuenta de que el THC bloquea una molécula que promueve el factor de crecimiento epidérmico agresivo de las pequeñas células de los cánceres de pulmón.  El estudio llega a sugerir que el THC y otros canabinoides deberían analizarse como posibles terapias para suprimir el crecimiento y la metástasis de ciertos cánceres.

Por supuesto, la historia no acaba aquí. Investigadores en Nueva Zelanda han descubierto recientemente evidencias de un aumento del riesgo de cáncer entre fumadores crónicos de marihuana en un estudio de control de casos de 79 pacientes jóvenes (Aldington). El estudio fue brutalmente exagerado por los medios de comunicación, sugiriendo que fumar marihuana era más peligroso que fumar cigarrillos y que podía causar una epidemia de cáncer. En realidad, el estudio no encontró ninguna diferencia en el riesgo de padecer cáncer de pulmón entre los sujetos que fumaban marihuana. De hecho, los fumadores ocasionales y moderados revelaron una reducción en el riesgo de padecer cáncer de pulmón. Fue solo en aquellos sujetos que habían fumado diariamente durante diez años o más los que mostraron un mayor riesgo de padecer cáncer, aunque, notablemente, un riesgo mucho menor que el de los fumadores de tabaco. Solo 7 de 79 sujetos no habían fumado nunca tabaco —un ratio que distaba demasiado de ser significativa para hacer suposiciones definitivas sobre fumar solo marihuana. De todos modos, los investigadores afirmaron: "los resultados del presente estudio indican que el consumo de cannabis a largo plazo incrementa el riesgo de cáncer de pulmón en los adultos jóvenes".

Hasta la fecha, los riesgos de padecer cánceres de tipo respiratorio como consecuencia de fumar marihuana permanecen en el aire. Mientras que el balance de las pruebas tiende a inclinarse en los factores de riesgo truncados de la marihuana, aún se mantiene el peligro cancerígeno definido que claramente agrava el riesgo de otras enfermedades de tipo respiratorio como la bronquitis, las infecciones, el dolor de garganta y muchas otras. Además, muchos no consumidores se niegan al olor y la presencia del humo de otras personas. Por esto y otros motivos, se les aconseja a los consumidores habituales que busquen formas de consumo alternativas (por ejemplo, la vaporización o comestibles).