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Regando y Podando tus Plantas de Marihuana

I love marihuana poda riego

La poda y el riego de la marihuana

Crear un cultivo sano de marihuana implica algo más que tener tus plantas en la tierra. Ahora es el tiempo de la vigilancia administrando el agua suficiente a tu cultivo mientras mantienes las plantas en forma y esbeltas a través de una poda sensata. Asegúrate de tener disponible suficiente agua en tu zona de cultivo. Si riegas y podas de la forma correcta tus plantas estas incrementaran sustancialmente la cosecha.

No es una hazaña pequeña el alentar con éxito a tus plantas de marihuana a vivir y darles luego un hogar estable. Ahora que oficialmente estás cultivando tu propio cultivo, querrás asegurarte de que todo el trabajo duro no se va a perder por la pérdida de tus plantas antes de que alcancen la madurez. De nuevo, esto nos lleva a fin de cuentas al asunto de "volver a los orígenes". Ser estricto con el riego y sensato al podar son dos claves para asegurar un cultivo próspero de plantas de marihuana cosechables.

 

Regando tu cultivo

Existe una creencia bastante generalizada de por qué el cannabis crece en México. Según todas las películas de vaqueros, México es un desierto y las plantas pueden vivir con poca agua. La realidad es que a las plantas de marihuana les gusta el agua como a las demás especies y los cultivadores deberían prever que a medida que la planta crece en altura y produce más follaje, estas necesitarán progresivamente más agua para mantener un nivel de salud óptima. En el momento en que tus plantas midan casi un metro de altura o más, necesitarán aproximadamente uno 4 litros de agua por planta y día.

Aquí es donde una buena planificación y la selección del sitio dan sus frutos. A menos que hayas tenido la suerte de plantar en una ribera o en algún otro lugar donde el nivel freático esté lo suficientemente cercano a la superficie para que las plantas obtengan el agua por ellas mismas, es probable que tengas que regarlas diariamente durante los calurosos y secos días de verano (Julio y Agosto en la mayor parte de España).

 

Podando las hojas

Una de las ventajas de cultivar tu propia maría es que puedes disfrutar de alguno de los beneficios incluso antes de que las plantas hayan empezado a mostrar su género. Algunos de los cultivadores de marihuana se adhieren a la filosofía no intervencionista, negándose a cortar las plantas y dejando que la naturaleza siga su curso. Mi experiencia me ha llevado a algunas conclusiones diferentes que me han hecho creer que la poda controlada es vital para conseguir el máximo crecimiento, salud y contenido de THC. La "poda" es el proceso básico en el que el cultivador corta las partes muertas (o incluso vivas) de una planta. La idea es que mediante la eliminación de una cantidad mínima de material, el cultivador ayuda de forma efectiva a la supervivencia de la planta en su conjunto.

Podar las hojas pálidas, amarillentas o con puntas marrones con unas tijeras limpias o un cuchillo afilado es algo similar a extirpar los tejidos muertos de una herida humana. Las hojas amarillentas, muertas son un hecho de la vida al verse tapadas por el incremento de la densidad del follaje de la parte superior de la planta. Mientras estas hojas muertas están unidas a la planta progenitora, drenan algunos de sus recursos. Las hojas afectadas se separan de la base de sus tallos y caen con el tiempo, pero un tijeretazo del tallo en una hoja que muestra evidencias de estar muriéndose es menos agotador para la planta progenitora que tener que soportar al final la muerte lenta de la hoja durante semanas. Más recursos serán canalizados en el nuevo crecimiento, dando lugar a plantas más grandes y sanas en la madurez.

La poda ensalza también el crecimiento al promover la formación de nuevas ramas. Cuando un plantón adquiere robustez, fase energética, este tiene al menos ocho pares de hojas lobuladas; deberías empezar a ver como crecen pelos verdes que brotan de la base de las hojas donde se encuentran con el tallo principal. En este momento la planta debería estar brotando un par de hojas nuevas en su parte superior cada día, algunas de las cuales pueden ser tan grandes como la mano de un hombre, y de cada una de estas hojas superiores brotará un par de estas ramas en ciernes. Más ramas significan más cogollos y tan pronto como del par de ramas jóvenes empiecen a brotar sus propias hojas en cada lado, yo elimino las 5 o 7 hojas "pantalla" lobuladas de las que se engendraron.

Abandonadas a su suerte, las hojas con sombra se volverán amarillentas y se caerán de todos modos cuando de la base de las ramas empiecen a brotar sus propias hojas; al podar las hojas que dan sombra tempranamente, he mantenido a las plantas esforzándose para maximizar el crecimiento durante una fase de crecimiento corta, pero no tanto como para que sus recursos se desgasten. Al igual que en un culturista, el objetivo es hacer crecer el tejido sano, fuerte, a través del estrés mientras se introducen los nutrientes necesarios para hacer el conjunto más fuerte y más resistente. Yo sólo cojo las hojas más grandes (que tengan al menos 10 cm de largaria, descontando el tallo) y aquellas con ramas sanas que ya han empezado a brotar desde su base. Esto expone a las hojas más pequeñas que están debajo de esas hojas más grandes a más luz, al mismo tiempo que las obliga a crecer y se recupera la producción de clorofila perdida al eliminar las hojas que daban sombra.

Otro método para estimular el crecimiento de las ramas es eliminar la parte superior y los extremos de las ramas. En la mayoría de los casos, el "descopado" de las plantas y las puntas de las ramas promueven el crecimiento de estas pero también retrasa la mayor longitud de la planta hasta que el corte termina por curarse y brotan de él dos nuevas ramas definitivas en forma de horquilla. Los defensores de esta práctica argumentan que el descopado hace a una planta más gruesa y más espesa, con más hojas. Mi opinión es que el retraso del crecimiento de la longitud no se ve compensado por el crecimiento de la nueva rama ni hace que el descopado resulte notablemente en un crecimiento mayor de hojas.

 

Los peligros de podar en exceso
Podar en exceso es un error muy común y comprensible; una vez que tus hojas de maría han alcanzado un nivel de THC suficiente como para hacer a un fumador habitual quedarse boquiabierto por un colocón. Es en ese momento cuando es más tentador disfrutar la maría con una mayor frecuencia de la que deberías antes de que la que se adquiere embolsada. Esto es fantástico y es divertido el compartir el fruto de tu trabajo con los amigos, pero siempre ten en cuenta que lo mejor está aún por venir, cuando las plantas hembra te den los cogollos grandes, gordos, pegajosos haciendo su cometido en tres caladas. Vale la pena, literalmente, no hacer nada que pueda impedir la fase de crecimiento de una planta en verano, lo cual podría causar también que no se produjera un fase de floración posterior.

Siguiendo las indicaciones ya dadas sobre podar hojas te ayudarán a evitar la poda excesiva, pero aquí hay algunas reglas de oro: nunca saques una hoja que no tenga ramas brotando desde la base de su tallo; nunca saques todas las hojas de un tallo o rama; nunca rasgues las hojas de los tallos a mano, utiliza siempre un cuchillo afilado o unas tijeras; riega inmediatamente la planta después de haberla podado, preferiblemente con fertilizante, para disminuir el shock y estimular el nuevo crecimiento.

Es probable que podes muchas hojas de tus plantas a lo largo de los meses de verano y lamento tener que admitir que probablemente no valgan la pena fumarlas hasta que las plantas tengan tres meses de edad. Probablemente tomará ese tiempo a las plantas alcanzar el máximo nivel de THC repelente de insectos, un ciclo que aproximadamente y que de forma no coincidente corresponde a los ciclos vitales de los insectos que comen hojas. Si una planta ha sido podada cuidadosamente y atormentada de forma suave, sus hojas habrán adquirido el suficiente THC como para que valga la pena fumarlas a mediados de julio. No se pierde nada por probar o fumar unas hojas antes de eso, sólo para ver si has tenido suerte pero, en la mayoría de los casos terminarás tirando las hojas podadas durante los tres primeros meses porque simplemente no te colocarán. Descarta estas hojas que no sirven, preferiblemente en una hoguera, porque peor que ser arrestado por posesión de marihuana es ser arrestado por poseer pésima marihuana.

Esto es suficiente para hacer llorar a un fumador ocasional de marihuana, pero he visto grandes plantas de maría, maduras que han llegado a la madurez sin una poda adecuada y cuyos niveles de THC eran tan bajos que ni siquiera merecía la pena fumar los cogollos. Con el paso de los años, he desarrollado la teoría de que una poda sensata puede aumentar el contenido de tetrahidrocannabinol (THC) producido por una planta en crecimiento.

Parece que el THC, al igual que los aceites de la hierba gatera los cuales hacen ir a los gatos eufóricos, es de hecho un repelente de insectos. Sólo unos pocos insectos se comerán la marihuana en su etapa de ramificación, y luego por lo general sólo de forma ligera (salvo por las babosas) porque los insectos parecen estar literalmente drogados. Recortar estratégicamente, sólo lo suficiente para mantener una planta luchando levemente, puede aumentar la producción del repelente natural de insectos a niveles bastante impresionantes.

Los indicadores visuales de las hojas que necesitan ser podadas incluyen las puntas marrones, amarillentas, lóbulos medio devorados y cualquier otro signo de marchitamiento. Elimine también las hojas con ramas a partir de sus bases, tomando las primeras hojas más altas para conducir a las hojas más pequeñas de la parte inferior a un crecimiento más rápido.